Reivindicar, reiniciar, reír

18 enero 2012

Anoche revisaba algunos blogs y me encontré con esto: http://lobamarino.blogspot.com/2012/01/ella-sabe-que-ha-cruzado-una-linea-de.html y con esto: http://softellez.tumblr.com/day/2011/11/09/ Dos maravillosos textos que considero <<de culto>> porque hay un autor-dios “que hace que leer sea tan pero tan parecido a orar, con una atendible diferencia: no sólo sentimos que nos escucha sino que, además, nos habla nada más que a nosotros ” (Irma Gallo, 2012). Lo que refieren ambos textos es la experiencia del paso del tiempo y las decisiones acerca de lo que uno llena la vida.

Puedo hacer un recuento muy extenso de todo lo que he vivido desde que me separé de mi último ex o desde que llegué a vivir a la ciudad de México o desde que me cambié de casa a los 3 años, etcétera. No lo haré porque además de que a nadie le interesa, sólo hablaría de la memoria de la imagen que me gusta proyectarme y proyectar acerca de mí misma. Constaría de una memoria más mental, la memoria emocional sólo raras veces la contacto y poquísimas logro escribrir sobre ella.

Ese más bien es mi drama – o mi conflicto, para ser más correcta – actual: consigo menos veces de las que quisiera escribir y vivir desde el corazón. Sin embargo me propongo a cada día, a cada minuto, a cada parpadeo, de no marchitarme y de no hacer demasiado caso a esa entidad mía que dice no sentir nada. Leer estos textos revirtieron dicha sentencia, eso y la carta que recibí ayer de mi maestro espiritual.Y esta tarde, al ver por la TV (tenía otra vez algo de tiempo sin asomarme al aparato) que los vikingos fueron una etnia grandiosa, que se sigue haciendo títeres para entretener a los niños, que se sigue intentando hacer documentales y reportajes sobre todos los mundos vivientes en este planeta, que se continúa buscando curas de enfermedades para ayudarnos unos a otros, … Y entonces yo me pregunto ¿quién me ha robado el mes de abril? ¿quién me quitó la curiosidad por el mundo y las ganas de vivir?¿quién me vino con la mentira de que no me amo? Y aunque aún no encuentro la respuesta y en realidad no busco un culpable sino un eslabón perdido, sé que una vez que he descubierto cuál es mi conflicto es más fácil que éste desaparezca porque voy a llevar conciencia a él tantas veces como aparezca.

Tal parece que la señorita cascabelera necesita de ritos cotidianos que le recuerden que es bueno estar alegre y que es su naturaleza ser feliz, buscar desesperadamente ser feliz, tener voluntad para ello, pero la voluntad es algo que incluso puede ir en contra de mí misma y de mis comodidades, en contra de la imagen esa que tanto cuido, la voluntad reside justamente en no buscar la felicidad fuera sino dentro de mí y en eso consiste la reivindicación, en que reclamo mi felicidad a mi interior y cada vez que eso sucede ocurre un milagro, en una asana, en la meditación, en unas palabras de mi mamá al despedirme de Ixhuatán, en un gesto de algún amigo del Trabajo, sí, allí se refleja mi sentimiento pero está adentro.

Por eso no significa nada para mí la fila de “logros” del año pasado, la estadística, de hecho hace un par de meses me levanté y pensé que a mis 31 años no había vivido nada, mi existencia era un desperdicio porque no había nada en mi corazón, pero no lo dije para flagelarme, quejarme o hablar mal de mí misma, sino para darme cuenta de mi situación actual, para aprovechar en el ahora esta sangre que me fluye, estos músculos que uso, este esqueleto de memoria porque hoy puedo morirme y morir sin nada. A eso me refería cuando comía con Nora y me dijo ¿y por qué te importa que pase el tiempo? y pensé que era mi necesidad de controlar, pero no, me preocupa el tiempo porque no quiero que pasen otros treinta años sin sustancia, porque puede pasar un sólo día más y llegar mi muerte. Y si así fuera llegaría sedienta no saciada.

Sin embargo -y contra todas los pronósticos de este post- referiré lo que me ha ocurrido en los últimos dos años que no he escrito en este blog que se ha vuelto mi confesionario. No, mejor no, lo único que puedo decir es que cuando me encuentro con gente me dicen que me veo muy bien, mejor que nunca, y yo me sigo preguntando a qué se lo atribuyen (porque supongo que cuando uno luce mejor es un reflejo del interior) y me digo que este año he tenido pruebas de que puedo acceder a cualquier mortal que me atraiga; tuve encuentros que jamás hubiera imaginado… lo más inesperado es que intuyo que <<mi poder>> radica en mi juventud y energía sexual y esto es muy perturbador.

Y también, contra todo pronóstico, este post no relatará mis propósitos de año nuevo, los propósitos tienen en realidad una proyección a futuro que no deseo, no es que no tenga esperanza pero prefiero ser real y tomar acciones en lugar de tener expectativas de mí misma.

Las acciones que he ido tomando en este reinicio, en este nuevo año (estoy cambiando de piel, literalmente, por la asoleada en las vacaciones) es que estoy dejando de juzgarme; lo interesante de mis últimos días es que estoy aprendiendo a no dejarme ir por mis estados negativos como hilo de media, es decir, de no descoserme, de no darme tanta importancia ni dársela a los sucesos y eventos y mucho menos a mis emociones. Es como una meditación en activo.

¿Cómo he andado ese sendero tan hipotético, tan lleno de truculentos vericuetos, falsos atajos, endebles puentes? Bueno, primero con mucha ayuda de la influencia divina y de mi maestro, en segunda, parando en seco en cuanto las observo, ciertos hábitos, por ejemplo, ya no me critico y ya no digo cosas feas de mí y ya no me persigo por las cosas que hago, trato de quererme imperfecta (aunque en realidad sea perfecta y solo lo esté aparentando para no despertar envidias, jaajaja), en fin este es un trabajo fino, delicado porque en cualquier momento puedo ser jalada por severo pensamiento habitual que se toma muy en serio, entonces este trabajo consiste en no tomarse nada en serio y más bien reirme mucho, sobre todo de mí misma, incluso en mis sueños me he tomado menos en serio y me doy cuenta más veces dentro del sueño que estoy soñando y me he mirado las manos.

Por eso, este reinicio con mi vida y con la escritura no tiene propósitos sino desafíos y estos son que quiero escribir sobre lo que me asombra y conmueve. Y, por lo tanto, quiero estar asombrada y conmovida, sólo eso.

Sant Jordi y día internacional del libro, 23 de abril.

22 abril 2011

Pocos días encuentro festejos tan ganones como el del libro (como si la pirinola cayera en la casilla “todos ganan” o todos tienen ganas). Me acuerdo de la primera celebración que hace seis años ocurrió en la que quise participar con la lectura ininterrumpida de Don Quijote en todo el mundo.

Hoy, propongo que recordemos y festejemos no sólo a Cervantes y Shakespeare, sino también al Inca Garcilaso, quien murió en la misma fecha y publicó La Florida (1605) en el mismo año que Cervantes “El ingenioso hidalgo…” además de ser el primer (y preside en muchos sentidos) escritor netamente hispanoamericano. Por si fuera poco estos escritores que casi estrenan la imprenta, vaya, que publican cuando ya comienza una industria del libro tal como lo conocemos ahora, son autores testigos (y parte) de los encuentros culturales y la mezcla que se fragua a partir de países europeos en todo el mundo; el Inca Garcilaso, el mejor ejemplo de armonización de los opuestos, traductor de la otredad.

Ahora, este año, coincide en España con la celebración de Sant Jordi que supone otros intercambios materiales y espirituales pues l@s <enamorad@s> truecan rosas por libros, miradas por sonrisas, tiempo por canto, … y todo confluye en un escenario de lenguas diversas. Los libros suponen riqueza cultural y las rosas riqueza espiritual. Algo me ha traído aquí este día, valga la utopía loca de la que seré testigo.

Activos y pasivos del viaje a Cabo, 2a. parte.

6 marzo 2010

Pero la geografía aún con su apabullante belleza de rocas, cactus, corales, nubes y astros que anunciaron el amanecer, el ocaso y la noche, fueron lo de menos.

Yo estoy pasando desde que terminé la maestría por una etapa de incertidumbre muy aguda y en mis vacaciones de diciembre planée hacer un retiro espiritual en el istmo pero no pude (en el istmo hay puro carnaval y bacanal, es imposible sustraerse).

Lo que realmente gané en este viaje fue estar cerca de una de las personas que más cómoda me hacen sentir en este planeta: mi hermano. Siempre peleamos en la infancia y no nos soportamos hasta vivir separados. Desde hace años hemos radicado en ciudades distintas, yo siempre en el DF y una minitemporada en Oaxaca y él en Oaxaca, Voralberg, Puebla, Oaxaca, Tabasco, Baja Sur. Desde entonces siento que siempre sí la paso bien con él. Seguimos ‘agarrándonos del chongo’ pero me siento en confianza casi como con nadie.

Ahora en Cabo no me aislé ni hice un retiro completo por las condiciones del viaje, pero mi corazón se nutrió todo lo que podía hacerlo, además de que pasé largos ratos en la playa en solitario, hice hatta yoga y lo mejor: conocí a dos mujeres nuevas, una dentro de la otra.

Llegué cargada de una energía suave al DF, me hizo bien estar cerca de mi hermano porque yo había andado muy pesimista por esta situación de incertidumbre y él con todo su desastre que suele traer realmente está cargando “un paquete” mayor pero lo está viviendo no con pesar como Luci toma sus dudas, sino que ha tomado “al toro por los cuernos”.

Él va a ser papá por primera vez (igual que R., la madre) y me iluminó ver cómo trata de renunciar a sí mismo para entregarse a la responsabilidad de un ser pequeñito que dependerá de ellos. Mi cuñada y yo éramos casi extrañas y creo que ahora nos entendemos muy bien. Y su panza… ¡su panza! donde vive mi sobrina hasta hoy es lo más increíble y misterioso que he visto; el habitat donde está guardada la esperanza de todos los corazones que queremos ver surgir a ese ser que unió dos sangres y que viene en camino.

Celebro haberte conocido, querida sobrina y pronto iré a conocerte afuera de la panza, en el mundo.

Luna, naces mañana. Luna ya estás aquí y –no por soledad ni por necesidad, sino por amistad- yo soy feliz.

Soy más rica. Invertí y gané.

Activos y pasivos del viaje a San Lucas: riesgos, gastos, acreedores, pérdidas y ganancias, 1a. parte.

6 marzo 2010

Hace poco más de un mes hice un viaje a la Baja Sur. Por ir allá perdí dos buenas oportunidades de trabajo en una de las universidades más importantes de este país. La paga no era mala, eran pocas horas, se trataba del área disciplinaria que más disfruto, pero comenzaba sus cursos en los días que yo estaría en Cabo y simplemente lo descarté.

También hice un examen para un diplomado interesante que me prepararía para un futuro a mediano plazo con trabajo en el norte del continente. Pasé el examen pero no me inscribí porque la fecha de entrevista coincidía con mi estancia en Cabo.

En ese mes, por primera vez mi beca mi beca sería íntegra para mí y no para pagar deudas pues ya estaban saldadas las últimas en diciembre, por lo que podría ahorrar para tomar talleres artísticos que me alimentan tanto. No me inscribí a taller alguno. No ahorré un solo peso, me gasté todo (y a muchos quizá podría parecer sacrilegio “rechazar” trabajo en estos tiempos).

Falté a unas sesiones que tengo con un grupo de meditación que me importa mucho y me perdí de toquines interesantones de amigos y artistas que disfruto mucho.

Suspendí encuentros románticos y divertidos con gente con la que he estado saliendo y a mi vuelta encontré una nefasta noticia sobre la salud de un familiar materno.

Y sin embargo, volvería a hacer ese viaje si me lo dieran a elegir; tres veces decidiría lo mismo.

Además de que la geografía es una conjunción maravillosa de desierto y mar que se agradece al cosmos, el ambiente a pesar de la gringada es de pueblo. Uno no puede sentirse con muchos humos si tiene por techo el cielo y por horizonte el oceáno.

Estuve en la punta de uno de los extremos del país, entre el mar de Cortés y el Océano Pacífico, maravillada del milagro de que sea una playa de unos cuantos cientos de metros la que divide estas contrastantes aguas que imaginé conocer desde los trece años, más o menos y que tenía olvidado el sueño.

Mary and Max

26 febrero 2010

El arte de esta película es de lo más relevante y sin embargo no lo único. Decía Aristóteles que todo arte debe docere, delectare et movere (enseñar, deleitar y conmover) y esta película lo logra, desde mi punto de vista, en todos los aspectos que se pueden apreciar de un filme. Al comienzo de esta reseña me refería al arte como a la técnica de lo estético, es decir, a la iluminación, los encuadres, la musicalización, la gestualidad, que, en este caso tiene más mérito porque es casi teatral debido a que los personajes y toda la utilería están hechos de pasta y animados por “stop motion” (y desconozco si con alguna ayudadita de los programas de computadora).

La iluminación es adhoc al tono oscuro de la narración al estilo “darkie” pues los protagonistas y casi todo el mundo que se recrean distan mucho de ser modelos de belleza occidental. Mary está muy lejos de ser Venus, y Max completamente alejado de un Zeus. Volviendo al tono, dadas las circunstancias de vida de Max and Mary, el tono no podía ser dulzón y amable, se trata más bien de un relato irónico y en ocasiones sarcástico; es, de esas historias en las que lo que mueve a risa debería mover al llanto, el llamado humor negro (que por cierto, no sería avalado por Aristóteles, pues lo que mueve a lástima no puede mover a risa, según su Poética, pero claro él hablaba de otro género, en otra sociedad y otra época). Por lo tanto, es un discurso si bien realista en tanto que critica, no es menos hiperbólico en tanto que satiriza. En cuanto al tono de la narración, podría parecernos el de una película dirigida por Tim Burton pero con más fondo que forma, aquí lo retratado es el mundo de los marginados.

Por otro lado, es una historia que intenta desentrañar hasta un punto casi de didactismo la dimensión psicológica de los personajes principales. Y al final cierra con un aforismo paradójico que no desluce entre las muestras de humor negro de toda la película. El uso de la música, como de los colores y la iluminación no es excesivo y me parece dentro de un estilo expresionista.

Considero esta película una completa obra de arte: los detalles de la técnica en plastilina son muy deleitables; adiestra porque critica de una manera mordaz el estilo de vida de la sociedad global actual (sobre todo a su máximo dictador: U. S. A. y su hermanito pintito Australia) y conmueve porque la anagnórisis y catarsis a las que llegan los personajes hace que el espectador sufra esa empatía terrible que teme o se compadece de estar en los zapatos del “héroe”.

Otro aspecto que encarece esta película es el rompimiento del género tan característico de las obras de arte posmodernas. La definición del género infantil ha sido una larga discusión desde los inicios de su teorización.

Hay quienes afirman que es literatura creada para niños con ciertas caractéristicas como la ejemplaridad, lo maravilloso y el preciocismo y puede prescindir por ejemplo del conflicto y otras complicaciones y artes narrativos.

Hay otros que dicen que la literatura infantil es literatura para adultos que pueden leer también los niños y que pueden o no tener función ejemplarizante pero no debe prescindir de una inmersión en la identidad del lector.

Me inclino por la segunda y en efecto el dilema parecería solucionado al emplear dos nominaciones: literatura para niños para la primera definición y literatura infantil para la segunda definición, que más bien estaría destinada a un lector infantil o “inocente” aunque fuere adulto.

Esta película sin embargo, rompe tales definiciones: el arte es arte y no importa quién lo reciba, por ser de animación podría pensarse que está dirigida a los niños, pero al ver las escenas lóbregas y la cáustica sátira, por ejemplo de la sexualidad irresponsable, el crecimiento poblacional desmedido y la corrupción de las instituciones, tal vez algún padre le negaría a su hijo mirar tales escenas.

Para acentuar dicha paradoja y el tono oscuro, las voces de los personajes las hacen actores adultos con voces graves y no tan agudas como estarían en Toy Story o Finding Nemo (hacia las cuales por cierto no tengo ninguna aversión, al contrario, sólo que supuestamente son películas especialmente creadas para niños), algunas de estas voces son de Philip Seymour Hoffman, Toni Collette, Eric Bana, Renée Geyer y otros.

Imperdible.

La teta asustada

26 febrero 2010

Me enteré de la existencia de este largometraje peruano desde hace año y medio mientras buscaba información para viajar por Perú, cuando estuve en ese país durante el festival de cine latinoamericano la busqué sin hallarla.

Lamentablemente a México apenas llegó hace un par de meses pero tuve la fortuna de verla en la pantalla grande en la semana de estreno. Lamento también que no haya logrado el ruido que debería causar por su calidad.

Me parece que, siendo una fábula, es una película muy realista y muy triste. El mundo marginal que retrata no es privativo de Perú sino de los cinturones de miseria de todas las grandes ciudades que han atraído a millones de campesinos emigrados en la desesperación por integrarse a la economía de su país, movidos por el hambre, más que por elección. Obligados a convivir con un ambiente totalmente hostil para quienes no compiten en la lógica capitalista, forzados a adoptar modos de vida que les son completamente extraños y en muchas ocasiones a renunciar a su cosmogonía, tradiciones y creencias más íntimas y antiguas.

La teta asustada podría bien titularse “los olvidados” o “los vencidos”, ese mestizo que añora su lengua y cultura indígenas pero que añora también la sensación de no tener hambre, de sentirse satisfecho, digno y respetado.

Las escenas más delicadas están teñidas del color del canto dulce tejido en quechua, una casi al principio y otra al final. La primera es una muestra de la naturaleza oral de la transmisión del saber de las comunidades antiguas y la segunda es una muestra de la individualidad del sentimiento de una joven que vive un duelo y que lucha por aferrarse a la subsistencia y a la defensa y conservación de sus creencias.

Podría escribir varias páginas acerca de esta película de visión cruda y no menos poética y pesimista de la ignorancia y la deshonra en la que viven cientos de peruanos, latinoamericanos, indígenas, campesinos, migrantes, indocumentados, … en fin: miserables hombres y mujeres que han quedado excluidos o mal parados de/en esa quimera llamada “modernidad”.

El título y el cartel de promoción aluden a una experiencia espeluznante de vejación que vive la madre de la protagonista, quien cree que ha heredado la desgracia mediante la leche materna y aterrorizada de por vida decide protegerse con lo que le queda más a la mano: una papa. Esta metáfora lleva a plantearse una pregunta: ¿realmente eleva la dignidad la memoria colectiva? ¿realmente alienta la transmisión de la historia de los vencidos y el recuerdo de los antepasados? Este sistema parece gritarnos que no.

Los límites del Control

26 febrero 2010

Exuberante catálogo de fotografías de España y de aforismos místicos. Serie de cuadros que bordean un cierto margen entre la sorpresa, el goce estético y el extrañamiento.

Un hombre negro, mercenario de mirada severa y aspecto particularmente pulcro y elegante –que practica Tai chi todos los días y que no habla más que cuando es absolutamente indispensable– recorre (como en un viaje iniciático) cafés, hoteles, restaurantes, ciudades, aeropuertos, calles, hoteles y personas que entrañan aún más misterio que él con la diferencia de que casi todos estos interlocutores sí gustan de comunicarse verbalmente y le revelan diversos ángulos desde los cuales mirar el mundo.

Como puede ser costumbre de Jarmusch, el tiempo del relato se ralentiza en los detalles menos relevantes de la historia (es decir, las acciones menos importantes), aquí importa más la forma que el fondo, los sabores, los estilos, la decoración, la recreación de ambientes.

Desde mi punto de vista la transgresión radica en que se obstina en mostrar un modo de ver el mundo, nos muestra el orden y la lógica exacta del crimen. Y el patetismo de lo frágil y quebrantable que parece ser lo que sostiene el sistema del estado; la paradoja es que destruye un discurso del orden a través de una serie de hechos ordenados que lo llevarán a asesinar al más protegido de los hombres del poder hegemónico.

Existen vestuarios, caracterizaciones, personajes-tipo, sátira de la modernidad, texturas de la voz y cuadros casi inertes que valen la pena como experiencia estética y surreal, por lo demás, me parece de lo más prescindible y de lo menos memorable de Jim Jarmusch.

31 minutos

26 febrero 2010

Tal como la serie televisiva, el largometraje producido con títeres chilenos hizo gala de su simplicidad en producción y la candidez y naturalidad de los diálogos de los personajes. Quien no disfruta esta producción es porque no abandona la butaca del crítico, pero en cuanto se libera del velo de la adultez y se miran los detalles como una apuesta a la sencillez con que un niño jugaría a los títeres, se disfruta mucho más.

Es obvio que la serie es contestataria y que sus contenidos son más que modernos y liberales; en una sociedad global de consumo aún se enaltecen valores por encima del costo económico y práctico: la amistad, la ética, el amor, la ecología, la lealtad, la autenticidad, el profesionalismo, la felicidad de una sensación efímera y frívola en apariencia pero sublime el placer llevado al éxtasis epifánico (recordemos a los hombres fuertes mojándose con mangueras o a las frutas comiendo crema), el poder catártico del juego. Y se condena la explotación del hombre por el hombre, la contaminación, el poder por el poder, el dinero fácil, la enajenación por los productos mediáticos, las necesidades creadas, la industrialización irracional, la explotación no sustentable de los recursos naturales…

El carácter contestatario estético se opone al preciosismo establecido en las últimas décadas en los mass media donde se ha colocado moldes de belleza y estereotipos hasta en los colores y acabados. Estos títeres son distintos, se les notan las costuras y asimetrías.

Extrañé la música original que tanto ha lucido en la serie (y que incluso les ha reportado altas ventas a los productores con la comercialización de discos), pues en la película es apenas existente; sólo cuenta con un tema cuando en la teleserie por lo menos aparecían tres, los del “Ranking Top” de Policarpo además de algún otro tema que amenizaba una experiencia de Bodoque o una anécdota de Tulio o cualquier otro personaje.

NY, I love you

17 febrero 2010

A la manera de “Paris je’t ame” intenta ser un colección de cortometrajes-historias-locaciones que muestren el amor en una de las ciudades más grandes y emblemáticas del mundo. El nombre tiene un doble intento, se supone que no sólo se revelarán historias de amor entre la gente, sino el amor por la ciudad. Además de mostrar una mínima parte de Manhattan y no all NY, dice poco de la vida de la Gran Manzana.

Todas las historias hablan del amor de pareja (si no recuerdo mal) excepto una: el amor de paternidad de un bailarín negro de ballet que tiene una hija pequeña a quien lleva de paseo a Central Park. Él parece amarla más que la madre, con quien la niña vive y la que para el bailarín no sólo es una expareja, sino una especie de ama. Entre las relaciones de pareja destaca la cita de un par de jóvenes judíos (la chica es Natalie Portman).

Ningún corto me parece memorable; aunque destaca el planteamiento del de aquella pareja que tendrá una segunda cita y ella llega cuando él está por irse debido al retraso del metro. Mientras la chica viaja en los viejos vagones, oímos sus pensamientos desordenados, sin tiempo, que sólo le pertenecen a ella, lo cual evoca la idea de que si se le diera voz a los pensamientos de todos los pasajeros, advertiríamos nuestro caos interior tan parecido al de una ciudad tan multifacética y desordenada como NY.

Hay una historia de tono sentimental cuyos referentes son la literatura de Dostoievski, los mensajes de texto por celular y los encuentros casuales, sin embargo, pecaun poco en la verosimilitud y bien podía haberse desarrollado en cualquier otro punto del planeta; quizá la premisa que se sugiere sin lograr un planteamiento es que las coincidencias amorosas pueden darse incluso en una ciudad tan grande como NY.

La fotografía es desperdiciada, ningún juego interesante con la cámara ni recreo de otros barrios de NY, apenas el tumultuoso mercado agitado del barrio chino mostrado en un corto de un pintor alcólico enamorado de una dependiente, quizá como dirección fue de los cortos más interesantes. Otro recurso desperdiciado es la musicalización, la cual es paupérrima.

Los temas de moda como las minorías y el multiculturalismo no podían estar ausentes, aunque el tópico del multiculturalismo apenas es abordado; la comida también está ausente, la vida nocturna quizá sería uno inabarcable y aparentemente no era del interés de los cineastas agotarla, pero una obviedad infaltable era una historia sobre ancianos, pues en “Paris je’t ame” fue de las que más brilló. Esa es amena porque refleja el compañerismo y la ironía que guarda una pareja que se conoce de toda la vida a la vez que va mostrando una ruta de calles para llegar andando a Battery Park, desde donde se mira el mar y of course “the statue of Liberty”.

Prescindible catálogo de historias predecibles e imágenes comunes, no procuran ninguna dificultad para el espectador y apenas lo entretienen, tanto se busca complacer que termina por aburrir.

“Hoy me vino la gana (que no las musas)”

12 febrero 2010

Tanto que decir y poco tiempo y concentración para hacerlo, mucha información y planes dispersos en mi cabeza, necesito reserva de energía para otros menesteres. Mucho ocio en mi vida y mucho tiempo desperdiciado, como si no fuera pecado en mí. En fin… Por ello a partir de ahora y para no dejar abandonado el blog, aunque no fuere útil, aunque extemporáneamente, aunque a nadie le interese, desde ahora postearé sólo películas que he visto en los últimos dos meses que me han dicho algo o que me parecen por alguna razón, relevantes de comentar.
Si algún desocupado cinéfilo no las ha visto o ya las vió, podrá creerme, discutirme o deconstruir su opinión a partir de ésto, espero.

Un hombre serio

11 febrero 2010

Si en “Burn after reading” ya habían dado muestra de la finísima ironía de contar una historia acerca de la vida cotidiana de unos personajes poco atractivos, sin ideales, algo idiotas y de ambiciones pusilánimes a los que no les ocurre nada envueltos en la monotonía de las satisfacciones más inmediatas y en la ambición que le corresponde a cada uno en su estrato social  -tan predecibles como ciertos hábitos de vida estadounidense – en ésta, los Cohen realizan una sátira de excelente calibre.

La absurda rutina de un judío padre de familia que se ha esforzado durante toda la vida por seguir las reglas que su religión le dicta. El relato está cargado de ironía: todo aquello que supone estabilidad y amor al prójimo resulta en caos: su esposa lo engaña, su hijo lo desfalca, su hermano inquilino lo entromete en problemas legales, su alumno intenta corromperlo, sus compañeros de trabajo desconfían de él y lo traicionan con habladurías, lo peor: lo que debería ser su soporte lo confunde y presiona llevándolo al punto, como toda su vida, de “decidir” no hacer nada, dejarse llevar por las pruebas de Dios y no hacer nada, sólo seguir las reglas, aunque sea de dientes para afuera y sólo en público; los mandatos divinos, ser un hombre serio, no divertirse, no torcer el rumbo, al fin es más fácil. Hay un punto de ambigüedad en el que se vacila acerca de qué es lo correcto: seguir las leyes de Dios o seguir las que al hombre le convienen.

Una vida de apariencias porque aparentemente el protagonista en realidad no siente nada por su esposa y no sabe cómo fue a meterse en ese carrusel pero siempre es más fácil no decidir nada, dejar que el sistema le diga por dónde. Una vida de apariencias porque las reglas se siguen no porque se entiendan o se crea en ellas sino porque es lo que hay, una vida de apariencias porque no hay una comprensión profunda de nada: la sociedad estadounidense acechada por el miedo al otro, la competencia, el repunte económico, la comodidad, el sexo.

Con acertada elección de actores y locaciones, la fotografía enfocada en detalles que resaltaban la monotonía: el vestuario, la decoración y la recreación de ambientes y barrios. La construcción de la verosimilitud judía/familiar son estupendos; el tiempo narrativo es de una sutil delicia en escenas como en la que él se sube a la azotea, las conversaciones con la esposa, los días en la escuela, las horas en el hotel, la visita a la vecina atractiva. El final es una especie de promesa de vuelta de tuerca (pues tal parece que por fin decide algo, elige no ir por el camino “moralmente correcto”), pero aunque lo haya, nadie parece darse cuenta, ni el propio protagonista advierte que salió de una crisis sin apenas rectificar sus pasos.

Creo

7 enero 2010
Como suelo ser – y parecerá que me contradigo del post de los reyes magos- cito algo que me encontré hace unos meses, antítesis del grinch*.

Y para alimentar mi esperanza, como siempre no dejo de encontrar ayuda y resonancia en el entorno. No sé cómo encontré este texto el blog de aquel semejante:

<<Credo.

Es igual si crees en Cristo, Moisés, Buda, Krishna, Marx, Paris Hilton, Christian Dior, en ninguno de ellos o en todos a la vez. Cree en ti, cree en el ser humano, confía en que aún hay esperanza para encontrar un camino, una pequeña luz, un impulso que nos permita seguir adelante y ser felices de vez en cuando. Confía en la perra vida, que es puñetera pero hay que vivirla. Te quiero. Os quiero. Me quiero. Quiero seguir queriendo. Y puede que el amor nos salve de las miserias o al menos, las haga más soportables.

Cree en el amor. Yo quiero creer más.

Y amar.>>

Menuda tarea: Seamos como el universo, cambiemos y creamos. OM.

*ay, me choca este término, es la primera vez que lo uso, pero tengo que reconcer que tal vez sea el adecuado para describir esa actitud de ayer frente a la tradición.

Los reyes magos

6 enero 2010

Chale. A mí nunca me trajeron nada los reyes y parecerá que soy una resentida y que por eso el sesgo parcial y amargo de mi post. Pero no; juro que no, casi cualquier digno ciudadano (¡qu’ ubo con mi autorización!) pediría lo mismo que yo:

Pido sensatez para nuestros gobernantes.

Pido sensatez para nuestros medios de comunicación.

Pido sensatez para los padres de familia y ciudadanos comunes.

No es posible, no concibo cómo el gobierno del DF no sólo permite, sino acondiciona y fomenta la soltada de globos con carta para los reyes ¿no que ya éramos muy modernos y se le enseñaba ecología a los escuincles en la escuela? ¿Y esos anuncios de CONAGUA con la niña que dizque quiere mucho al Agua? Ash.

No sólo me parece estúpido, sino ridículo que los padres anden corriendo el cinco de enero o el meritito seis en la búsqueda de una buena ganga para comprarle a su hijo y unos hasta llegan con el regalo el 7 y le cuentan al chamaco que los reyes se atoraron en el tráfico. Muchos no alcanzan a comprar lo que el niño pide y le compran otra cosa o la versión patito ¿a poco por mocosos son tontos?

Me parece que a las minieconomías familiares les sangra el regalo del día de Reyes; con tal de dizque no ofender la inocencia del niño, con tal de mantener una mentira, de recrear una fantasía respaldada por Disney,  la industria juguetera y el catolicismo son capaces hasta de endeudarse. Me parece deprimente ver en diciembre y enero en los vagones del metro publicidad de casas prestamistas, cada vez estamos más jodidos, ah, pero eso sí, el día de Reyes, de la Guadalupe y en el Bicentenario bien vestiditos y compraditos todos, por favor. Que se transmita la tradición pa’ los que pueden, pero no para los más golpeados, es muy triste ver a la gente jodida (como yo) buscar desesperados un regalazo de tres pesos.

Operativos extras de seguridad (como si los demás días no hubiera necesidad de vigilar) diurnos y nocturnos ¿de dónde sale el dinero para esta gran producción si estamos en crisis? pues ¡qué importa!); parafernalia para los Reyes magos en la Alameda; extensos, santurrones, subjetivísimos, moralinos y tendenciosos reportajes del “canal de las estrellas” y de otros canales y medios por largos minutos… ¿a qué hemos llegado, carajo? no les da vergüenza contestar esas entrevistas, padres de familia? ¿no les da pena, noticiarios, transmitir ese comprismo de locura y cuentos de bondad que nadie cree? Ash.

Y luego, lo peor, lo que verdaderamente me parece un robo institucionalizado: ¡las cartas a los reyes magos por el Servicio Postal Mexicano! Inaudito que aprovechen un cuento en el que los niños creen para manipular sus deseos y hacer un negocio como si los adultos también lo creyéramos; eso es mentir. No digo que se les revele ya de una vez por todas a los chamacos que los Reyes Magos no existen (aunque no sería mala idea, pero luego ¿cómo negociarían la buena conducta?) pero que los adultos hagamos como que existen y nos hagamos de la vista gorda de un negocio ruin, peor que el Teletón, eso sí que me parece absurdo, ¡en qué momento se estableció ese código de verosimilitud que a mí no me avisaron! Entiendo que MexPost necesite recursos pues ya sólo las editoriales, comercios, bancos y demás instituciones por el estilo usan sus servicios, pero ¡que no mamen, que se ideen otras formas! “Las tarjetitas a los reyes cuestan 1o pesos nada más y tienen espacio para que los niños hagan algún dibujo, luego las depositan en el buzón y Correos las envía a sus centros de distribución para hacerlas llegar a los Reyes Magos”, palabras más palabras menos del encargado de la oficina de correo del Centro Histórico, ¡cómo ven!

No sé, pero a mí me daría vergüenza, tener entre mis recuerdos infantiles haber ido a la Alameda a soltar un globo de gas con una carta que caerá a algún río por separado del globo. O haber ido al correo a depositar mi carta y mis dibujitos para quién sabe qué basurero.

Quizá un economista me vendría a decir que no sea mensa, que eso reactiva la miserable economía del país, y tal vez le conceda razón, pero entonces ¿de qué podría quejarme hoy? :)

Primeras fotos

6 enero 2010

Esta es la entrada (me encanta la palabra “puerta” y la palabra “entrada”) después de haber atravesado la cochera vecina y subido unas escaleritas. Al lado vive una pareja de jovenzuelos enamoradiscos con una pareja de gatas que siempre están asomadas a la ventana cuando las dejan solas.

Este es el pasillo hacia la zona occidental o la zona fría, al cruzar esa puerta se encuentra aire, polvo, frío,  un cacho de cielo y secretos ruidosos. Aquí acomodé mis elegantes libreros.

Un tuitero y su frenética* búsqueda de ‘cobija humana femenina’ con el requisito de ser pequeña, me recordó unas fotitos que tomé apenas ayer de mi casa. Lo que no sé es si este hombre sepa en lo que se mete ante tal solicitud. Creo que alguien debería advertirle que tenga cuidado con la menudocracia.

*de niña creía que este término venía de ‘sin freno’, no de frenesí.

En 2010

5 enero 2010
Quiero este año ser perfecta; impecable en mi tarea de ser lo que quiero. Nomás eso.  :)

Inventario 2009 sin cuenta

22 diciembre 2009

· 15 cm más de pelo (¡yuuuju!).
· Harto mezcal el primer trimestre del año.
· Trabajo de profesora durante cuatro meses, el último sin pagar y los otros tres pagados dos meses después.
· Desempleada durante los ocho meses restantes del año.
· Conocí Tlayacapan en moto.
· Pujando y pujando pero tuve la dichosa titulación de maestría.
· Vi a una de mis mejores amigas soltar un anhelo por amor a su padre.
· Una publicación invisible.
· Comprobé que cada vez sé menos cómo funciona mi memoria: confundí datos que escuchaba, leía, inventaba, soñaba o veía en pelis.
· Un congreso en Montreal.
· Otro en Cusco.
· Abracé a mi hermano en persona después de un año-siglo.
· Vi con admiración una transformación en mi carnal.
· Hatta yoga con consistencia (y ¡gratuito!).
· Jugando jugando busqué el amor afuera.
· Como no lo encontré me dejé de hacer tonta y lo busqué dentro.
· Pañú amor.
· Madre al grito de guerra, apoyo chingón.
· Vi a Yogendra una vez tres horas.
· Vi una vez a Fernando media hora.
· Vi una vez a Idunaxhíi una hora.
· Vi una vez a David un par de horas.
· Ví ninguna vez a Karola.
· Paco pernoctó tres noches alternas en mi casa.
· Escasísimos encuentros con los amigos, por no decir miserables.
· No era cierto: no buscaba amor: reconocí que sólo quería pasarla bien mientras crezco para dar y recibir amor.
· Me mudé por novena vez en D. F. de lugar de residencia (sin contar los intersticios en casa de tía Luzma cada vez que no tengo casa).
· Recibí buenos masajes
· Vi como tres pelis en cine, dos que me hablaron: “Las flores del cerezo” y “Vals con Bashir”.
· Conocí a Sophie, quien se portó como una gran amiga, sin serlo.
· Conocí a Ariadna, doppelgänger catalana y gran amiga ahora.
· Volví a ver a mi ex “como amigos”.
· Infección marca diablo de garganta al empezar y terminar el año: faringitis crónica dijo el doctor.
· Se descubrió que la faringitis es la causa de mi sordera.
· Alcancé a entrar a un concurso de creación.
· Me perdí de otro.
· Entré al doctorado y permanecí el primer período.
· Escribí muchas cuartillas y besé mucho.
· No usé los tapabocas tan en boga.
· Cociné el 80% en casa para mí, eso fue un récord y me alegró mucho porque por fin me supe dar amorcito.
· Usé la tarjeta de crédito todo el año para el supermercado.
· Me endeudé con mi parentela pa’ todo el año pero acabo de pagar hace una semana.
· Quise mucho a mi tío Yooorch porque estuvo allí pa’ todo.
· Tomé taxis en exceso aun en las etapas críticas, o sea, todo el año.
· Me telepatée con mi papá y fue muy divertido.
· Con el de fin de año, serán cuatro viajes a Ixhuatán en el año, nada mal.
· Tuve todo el año dudas, nunca estuve segura de nada.
· Vi a mi madre mayor.
· Pensé todo el año en el futuro, tuve mucha tensión.
· Hice una fiest (ah, esa es mañana, ¿ven cómo ando siempre en el futuro y evadiendo el “hoy”) ta para mis amigos y mi nuevo hogar.

Eso nomás se piensa pero no se dice

9 diciembre 2009

A veces me disfruto tanto que compadezco a quienes no me disfrutan. A veces disfruto tanto de estar conmigo y gozo tanto de la vida que tengo pena de quienes no la disfrutan. A veces disfruto tanto mi soledad y libertad que me gustaría compartirlas, ja, pero sé que la pura enunciación es una paradoja. No se puede compartir la soledad, ni la libertad. ¿Quizá sí la felicidad? Me gustaría encontrar la mañosa manera, ese vivir ladino de ir creciendo acompañado pero sin dejarse a la suerte del otro; sin renunciar a la enorme responsabilidad de estar solo; de ser libre de hacer o no hacer.

Cuando me siento así veo lo frágil que en realidad es este estado de armonía, belleza y soltura porque de inmediato quiero atraparlo y gritarlo, pero es de una delicadeza que si se vierte se transforma en otra cosa, como la belleza de una capa seca de arena sobre la playa. Y es así de delicada porque esta libertad aún no me pertenece, sólo me dan probaditas de vez en cuando.

Esta libertad es aún muy externa, llena de condiciones favorables, como mantenerme a mí misma y estar sana y más o menos guapa sin que necesite a tres galanes que me lo vengan a decir –aunque no me falten tres que me lo digan, dijera Ximena: ¡hasta hacen fila!-, tener una familia numerosa y amigos que me aman y me dan todo si lo necesito, porque vivo sola en un sitio que me gusta y lo conservo, porque tengo de qué alimentarme (en todos los sentidos).Y no puedo compartir mi libertad justamente por esa vulnerabilidad y condicionamiento: en un momento paso tiempo con alguien y se lleva mi soledad y “escapo” y me fundo en el exterior. Y no puedo negar que eso también lo disfruto y a veces lo necesito. Por eso esta soledad y libertad todavía no son mías del todo, porque no en todo momento acepto que estoy sola y acepto que así moriré.

Intuyo que la clave para permanecer es hacerme responsable de mi pobreza y riqueza. Y agradecer, recordar lo más posible el acto de agradecer.

Jorge Toledo* (quien pasa los cincuenta) dixit:

9 diciembre 2009

- ¡Esta juventud que no se me quiere acabar! (EN TONO DE QUEJA)**

Y luego él mismo compone: “jumentud” (SONRIENTE)

Ese tío que me cae rebien y me/nos quiere(mos) tanto, es imperdible.

*o “Yooorch”, diría doña Luzma.

**Con ironía, por supuesto.

9 diciembre 2009

Hoy hablé por teléfono con mi madre. Por primera vez algo que dijo me hizo gracia cuando antes eso mismo me molestaba un chingo. Me quiere mi madre y yo he sido tan tonta, tan inmadura que desde la adolescencia (esa etapa que en realidad no he brincado a uno de mis treinta) he creído que está en mi contra. ¿Cómo puede caber tanta soberbia en mi humanidad tan pequeñita?


La última discusión la tuve hace como cuarenta días cuando me acababa de mudar. “No me trates como una niña”, le he dicho tantas veces, creía que ella quería decirme una vez más cómo hacer las cosas exactamente. Y creía que lo hacía porque no le gusta lo que soy, que no me acepta y que no ve quién soy. Pero ¿será verdad que no sabe quién soy? ¿y quién con más derecho que ella de preocuparse por mi bienestar? La pregunta es: ¿por qué me irrita tanto que me haga recomendaciones como taparme por el frío, comer bien, acostarme temprano, no andar en la calle hasta tarde y ser ordenada, acicalada, puntual y amable?
Tal vez yo me haya terminado de formar en todos esos aspectos (espero que no en otros, espero que haya alguna posibilidad aún de pulir ciertos rasgos) y tal vez ella no logre nada con decirme sus recomendaciones tantas veces, pero parece que necesito comprender que se trata de la mujer que me ha dado la vida no sólo porque mi vida nació de su útero, sino porque me cuidó hasta que tuve oportunidad de moverme sola y aún cuando me quedo sin trabajo o sin aliento me sostiene; además, toda la educación emocional de la que puedo presumir está gracias a ella y a mi abuela;  los valores y esas cosas de no dañar al semejante han sido su ejemplo.

¿Por qué desde niña no quería que me cuidara? ¿Por qué me hacía la autosuficiente y la poderosa? ¿Por qué he sentido esa lejanía entre nosotras? Es como si yo no quisiera recibir de ella, como si me pareciera que ya tuve mucho con salir de su placenta como para que todavía me tenga que dar más ¡pero ella quiere darme! Porque para ella yo soy como un brazo, como una rama. Suena igual de estúpido que si me enojara con la tierra porque sigue dando frutos y no seca sus ríos a pesar de que no la procuramos. Había querido cortar el cordón umbilical antes de estar unida y antes de necesitarlo.
Hoy que surgió la plática de que pronto viajaré al Istmo para verla, me dijo: –Cuídate bien en el viaje, te abrigas bien, no vayas a perder el autobús y -una frase nueva- “no tomes nada que te ofrezcan de beber o comer”. Involuntariamente solté una risa, pero no fue burlona ni en forma de queja, esta vez sentí la ternura de su indicación (a mis veintitantos y a casi quince de andar viajando y acercarme o alejarme de su seno, de no vivir juntas, pues) y ella se sacó de onda y me pidió disculpas por empezar con la letanía conocida.

Ya no le expliqué nada y no creo que haga falta pero espero haber comenzado a darme cuenta de por dónde va la onda; hoy me pareció tener un atisbo; ¿por qué me enojo si sus cuidados tienen tanta dulzura? Fue Humberto quien me dijo -al día siguiente de que me pelée con ella (¡me pelée! qué vergüenza) –  algo que me despertó por un momento : “Todo lo que salga de la boca de tu madre es sagrado, considera sagrado todo lo que ella haga o diga” –de dónde venga, me interesa poco, creo que es un consejo de hinduismo, simplemente es algo que no había escuchado– Amén.

Aquí los indios son los que naufragan

24 noviembre 2009

Estoy trabajando en el doctorado con la crónica de Indias, específicamente con las expediciones españolas hechas a esa zona que hoy es el sur de EUA que acarreó naufragios y una cierta tortura de los indios a los españoles (tómenla, barbones, por fin una de cal por las que iban de arena). Anoche me quedé hasta las tres de la mañana leyendo la crítica de mi corpus de investigación. Luego me dormí tranquila pero tratando de ordenar/construir mi planteamiento. Para no hacerles el cuento largo, hoy desperté con una sensación en el pecho de sollozo, pero el sollozo en el sueño me dijo – “despiértate (porque esto te duele, es demasiado para ti)”.

Desperté y no habían lágrimas en mis ojos pero sí la sensación en el pecho. Con esto de otro año más de la Revolución y ‘la manga del muerto’ que igual que la Independencia desde niña no celebro (excepto en cierta época y por motivos distintos a la mera revolución porque en mi pueblo las escuelas solían organizar desfiles muy creativos el 20 de noviembre en el que lucía toda mi gracia infantil y mi ansia de expresarme se calmaba) y no me contagia fe en absoluto, ando muy pensativa acerca de mi participación ‘patriótica’ y mi incursión pasada en la educación indígena multicultural en Oaxaca y lo feliz que me hacía, etcétera.

Bueno, pues soñé que en tiempos actuales estaba la misma explotación de los indios (sé que nuestra realidad actual no está lejos de eso) en las formas de la Colonia y que yo llegaba a un pueblo como una especie de mediadora. Resultaba que ni bien me había compenetrado con la situación y antes de que pudiera intervenir directamente en la vida de los indios (quienes físicamente eran como chamulas pero iban vestidos ya como occidentales) un mandamás los mandaba a una expedición pero era bien sabido que esas expediciones eran una amenaza porque además de pasar trabajos excesivos en el barco, las condiciones climáticas no eran las mejores y su vida corría peligro. Cuando uno de los muchachos indígenas me lo comunicaba, me daba rabia y dolor de que fueran a ir para allá, si ellos no oponían nunca resistencia se los iban a seguir jodiendo, necesitaban empezar a oponerse, le pregunté al mismo muchacho a dónde irían, me dijo que a las Indias (que en mi sueño significaba Tierra Firme y luego la isla Borinquen);  le dije –”¿y dónde está?” Y se alzó de hombros con una mirada triste. Me molesté más y casi le grité: – “¿cómo no sabes? ¡debes saber porque se los están chingando por eso! ¡tienes que conocer la tierra!”.

Por un segundo él me miró como pidiendo auxilio sin decir una palabra, sabíamos que él no podía hacer mucho por sí mismo en esas condiciones.  Luego, cuando ya me iba a compadecer de él, algo me dijo que no era el momento, que estuviera más alerta y sí, hice bien en pensarlo, porque inmediatamente después él me puso un dedo índice sobre mi párpado izquierdo y yo sabía que eso era para embrujarme. Por instinto y casi con violencia retiré su mano de mi párpado y dije: – “No”, ahí fue el sollozo; por un lado, sentía enojo, dolor e impotencia de ver cómo se los jodían, se los llevarían una vez más a un viaje riesgoso y por el otro, sentía miedo de dejar embrujarme porque no era la forma correcta, con ello me ponía a mí en peligro también. Interrumpí el ritual de su dedo porque tuve miedo de quedar sin voluntad: sería como ellos y me perdería. Definitivamente yo no tenía que ser como ellos, yo era distinta, la punta de su dedo tenía sangre.

Alguien en quien confío, después de escuchar mi sueño me dijo:

- ¿Qué te enoja, Luci; dónde no quieres ir?

Y luego:

- ¿A qué le temes que te pierda; a quién, quién quiere perderte?

Trato de responderme sinceramente. El indio era yo, la mediadora era yo. Por eso todo el orden de la historia real se trastoca.

51 Muestra Internacional de Cine: Los abrazos rotos

16 noviembre 2009

Pedro Almodóvar se vuelve cada vez más previsible para su espectador y principalmente para su espectador fanático pero también más entretenido. No hubo un solo momento de “Los abrazos…” en que percibiera indiferencia, creo que es una de sus virtudes poner personajes muy humanos y comunes, personajes que parecen espontáneos, ligeros y auténticos, pocas veces hay alguno inalcanzable, la mayoría de las veces están muy a la mano. La elección de los actores o casting es muy acertada: la mamá (la maravillosa Ángela Molina) de Lena (Penélope Cruz) – aunque sólo apareciera en un trío de escenas – y Ernesto Martel hijo (Rubén Ochandiano) o “Ray X” son mis favoritos; sin hablar de Blanca Portillo, personaje que carga gran parte del peso de la historia y cuya calidad histriónica no representa ninguna duda.

Pero lo que resalta, más allá de cualquier personaje peculiar es esa obsesión a lo telenovelesco de Almodóvar por el secreto, la intriga y las coincidencias que me recuerdan mucho a Julio Médem, nomás que en éste las coincidencias son románticas y sutiles y en Almodóvar groseras. Mateo Blanco alias Harry Caine (Lluis Homar), el supuesto protagonista, es el que más palidece, le hace bien de ciego pero no le creo lo galán-donJuan y eso que en “La mala educación” me gustó (es muy bueno para ser un galán y muy simplón para ser escritor); Penélope Cruz actúa mejor cuando la dirigen ídem y cuando no tiene que ser mucho más que una mujer bella y deseada.

En fin, podría seguir, creo que Almodóvar es muy auto-referencial no sólo en cuanto a la historia, sino al discurso de su cine, utiliza nombres y personajes de sus filmes anteriores, pero también actores, utiliza técnicas narrativas como elipsis y prolepsis, metaficción (el cine –su cine– dentro del cine y una ficción dentro de la ficción ¡ama el cine!) y elementos recurrentes de la trama como accidentes devastadores, infidelidades, encuentros accidentales, retrato de relaciones familiares; la música no acompaña sino que también narra, elementos gráficos como tacones, objetos  y conversaciones que aludan a una parafernalia sexual-femenina.

En síntesis, diría que es una película muy entretenida no memorable, las pelis de Almodóvar son tan melodramáticas que nunca me identifico del todo pero sí me río o reconozco haber visto alguna situación parecida, en ésta, hay una escena cerca de la anagnorisis en que participan los tres personajes principales, incluido el protagonista –en la cual Judith (Blanca Portillo) habla sobre un boicot fílmico– que es tan melodramática y solemne que da risa y sólo puede ser tomada como sátira entre la gente que realiza cine; sí, en efecto es muy satírico y eso es lo que nos acerca a sus personajes y sociedad.

Respecto al título, esta vez no es para mí tan lucidor, pues sólo se relaciona con el destino de los amantes y con el del filme dentro del filme, pero digamos que sí hubo algo de ruptura de la continuidad respecto a unas fotos rotas a las que se les dió mucha importancia fotográfica y de trama pero queda quebrada la razón de su rotura. Sí diría véanla.


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