¿Se acuerdan del mito ese de que éramos andróginos hasta que por castigo divino nos partieron a la mitad? Y desde entonces vagamos interminablemente en busca de nuestra otra mitad…
Pero no sé en qué momento uno le empieza a poner requisitos a esa otra mitad. Quizá sea por la falsa imagen de grandilocuencia que tenemos de nosotros mismos “ah, pero es que yo soy grande y hermos@, yo me merezco algo de mi tamaño” y así preferimos seguir con el drama del divino narciso.
Nos partieron…




Yo traigo bien partida la parte partida. En parte me parte y aparte me aparta. Esta parte que no comparte y que sólo aparta, que sólo reparte partecitas, está partida.
Sé que hay que ser paciente en unir todo de nuevo, pero son tantas las partes que no sé por dónde parto.
que quiere dezir ezo ez un trabalengua ez bien inteligible i “”"extrñO”"” “”raro”"”