Aquí sale lo que está vivo en mí. Ixhuatán es esencia y placer; la unión con todo aquello que me configura desde la infancia y al mismo tiempo la experiencia de mi estado de separación; estoy aquí como recién expulsada del útero. Miro el brillo del exterior y también siento una cierta nostalgia de espacios internos dentro del aire mareado que circula entre mis pulmones y mi cerebro. Nunca dejo de sentirme otra, pero en este sitio me siento parte de la tierra y ajena a los hombres. Y la escritura se vuelve irrelevante aquí; cuando pueda escribir al ritmo en que vivo, seré realmente una escritora, mientras tanto, aquí me demuestro que me importa mucho más saborear que hacer saborear. Alguna vez podré describir mi pueblo, alguna vez las palabras serán la imagen y alguna vez transmitiré el monstruo de vida que hay dentro y afuera de mis ojos.