I ‘m like bored, you know…

Si existe una generación enajenada culturalmente hablando, es la mía.  Recuerdo que en los ochenta– desde las calcomanías y los lápices decorados, hasta los cuadernos de las chicas de secundaria (con frases tan empalagosas como como Don´t worry be happy o I love You for ever and ever, entre otras) o los accesorios de muñecas Barbie, contenían alguna leyenda en inglés.  Lo anterior por supuesto responde a un fenómeno de relaciones económicas de nuestro país con el vecino del norte; a una acelerada y creciente importación – o imposición? – de productos y bienes comerciales.  Sin embargo, muy pronto esto comenzó a tomar matices culturales y no fue privativo de nuestro país.

Lo curioso del asunto es que la lengua inglesa no sólo se ha consolidado como la de más útil habla sino, a pesar de ser tan común, como la de cierto prestigio y caché.  Por ejemplo en el programa del messenger (anglicismo, por cierto, jeje), en el lugar donde se escribe una frase personal, abajo del apelativo, mucha gente escribe en inglés, aunque a veces sólo sean títulos de canciones.  Los requisitos básicos en cualquier trabajo o estudios superiores estipulan el dominio del inglés, en los cuadernos de apuntes, la gente escribe frases en inglés y hasta en los baños públicos se usa el inglés (esto último tienen derecho a no creérmelo pero les juro que yo lo ví: me disponía a bajarme el pantalón en un baño de la UAM-I cuando en la puerta, en elegante plumón azul rey leí: “Vegetarianism is the fontain of youth and sculps the spirit”, estoy de acuerdo con la idea, pero ¿cuál es el motivo para escribirla en inglés? Y ¡en un baño público!, fue cuando me di cuenta que quien lo escribió, creía que persuadía más si lo hacía en este idioma y en este espacio -donde se desecha lo que se ingiere, jejeje- tal vez con el fin de cargar el mensaje y que su significado resulte enigmático y oscuro -).  Todo el mundo está tratando de aprender inglés y lo chistoso es la valoración que se le tiene como si fuera en vez de la lengua globalizadora, la lengua más rica. Me provoca algo de risa que promulguemos frases en inglés como si tuvieran más fuerza y efectividad que en español; ver el anhelo de reconocimiento de quienes intercalan frases en inglés en su habla y creen que el resto de los mortales lo considerará ilustrado y erudito.

Lo más divertido del caso es que este uso del inglés se aplica a frases como máximas, que por el hecho de estar en inglés, realmente se escuchan como si fueran aforismos o sentencias auque la frase fuera una simpleza o un chocante lugar común.  Este fenómeno me recordó la época en que el latín era la lengua obligada de los universitarios y las élites instruidas en la España renacentista y todos los escritores y letrados citaban frecuentemente enunciaciones en latín.  Pero el latín verdaderamente era un idioma culto proveniente de Roma y si ciertos países occidentales lo reconquistaron fue porque admiraban la grandeza del imperio romano y su cultura; el latín, fue el idioma de las sententiae de los filósofos, de los grandes escritores, de la expresión de la gran cultura clásica y se aprendía voluntariamente por admiración, no por motivos económicos.

Por su parte, el inglés tan vulgarizado a nuestros días todos sabemos que es el proveniente de los Yunaites –por lo menos el que se habla en latinoamérica- que a  su vez deriva del inglés inglés del grupo germánico; proviene pues de una sociedad fuertemente rechazada cultural y políticamente por el resto del mundo; viene del imperio económico e ideológico y, sin embargo, nos atrapa, embelesa y enajena.  Por supuesto no quiero establecer una superioridad lingüística del latín porque para empezar no soy lingüista ni políglota y tampoco me gusta ser discriminadora o fascista y decir que una cultura es inferior a otra, se supone que culturalmente en el siglo XXI ese discurso sería retrógrada, pero sí subrayar que definitivamente el léxico en uso del latín e incluso el del español es mucho más extenso y preciso que el del inglés actual norteamericano, cuyo léxico simplificado, económico y fast, tiene términos de acepciones múltiples y por lo tanto constantemente da la sensación de vacíos semánticos o de hegemonía de la forma discursiva, “you know…?”. Hablando del ciudadano común y corriente gringo, así como el ciudadano commún y corriente latinoamericano que emplea a cada oportunidad frases hechas que bien podría decir en español.

Por eso el uso del inglés en ámbitos coloquiales para frases que intenten ser máximas, aforismos y enunciados sabios e interesantes, me resulta totalmente irónico; aunque sí funciona y la mayoría de la gente se deja impresionar y sugestionar fácilmente por la palabra extranjera y aunque el inglés haya venido a ocupar el lugar de una lengua culta, para mí su uso en nuestra sociedad con pretensiones retóricas y cultas no será más que burla y signo de nuestros tiempos decadentes.

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6 comentarios sobre “I ‘m like bored, you know…

  1. Y a veces ni siquiera lo escriben bien. Frecuentemente son una cita directa de algún programa o libro o algo, y en ese caso yo creo que está bien, pero escribir en inglés como en los casos que mencionas, sí me parece mal.

    Otros fenómenos son cuando el inglés se apropia de expresiones que no están en su idioma, y las exporta como propias dentro de un “combo” cultural: “No problemo”, “Ay, caramba”, “Hasta la vista, baby”, por mencionar sólo ejemplos en nuestro idioma.

    Pero yo creo que en todo el mundo se toman expresiones no sólo de Estados Unidos sino de todo el mundo; pienso que el intercambio es un poco más extenso de lo que mencionas. Cuántas frases provienen de zonas y lenguajes específicos:
    “Che boludo”, “Oh la lá”, “Otla vez aloz”…

    Aunque sí, la cultura que rige y dicta sigue siendo la estadounidense. Yo personalmente me quedo con la duda de si el acercamiento que intentan dar quienes escriben Shubidubi en el messenger es más por comprender y conocer una cultura ajena, o por olvidar y/o desdeñar la propia.

  2. Je je, sí, tienes razón; el intercambio cultural es no sólo inevitable sino enriquecedor -los más inevitables son los préstamos lingüísticos y neologismos surgidos del desarrollo tecnológico-. Muchas gracias por comentar.

  3. yo creo que la lengua -las lenguas- son más listas que nosotros, y hacen con nosotros (con nuestra óptica del mundo) lo que les viene en gana. no creo que nosotros realmente las destruyamos. tienen su vida propia. y la supuesta “contaminación” o “mal uso” no cabe en una era en la cual el purismo es prácticamente nulo. o debería serlo. nadie que conozca la lengua realmente puede ser lo que se dice un purista. es casi como ser culto y mojigato. como ser comunista del jet-set. como ser creador y no ser creativo.

  4. Hola. Muy tarde me entero de esta nota (y nunca había venido). Yo estoy de acuerdo; no se debe (ni se puede) evitar que las lenguas se transformen, pero lo que está en juego aquí, muchas veces, es una actitud sumisa y agachona de nuestra cultura, y eso sí es un gran problema.

    Saludos.

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