De cómo me obstino en dispersión suicida

Desde hace unos meses, presentía que me iba a ser revelada información trascendental.  Creo que por fin lo sé y es casi una epifanía saberlo porque ya no andaré de pretenciosa queriendo hacer cosas importantes en la vida:  Soy una artista de la evasión.

Fui terriblemente sarcástica pero a quién engaño, ésta no es una verdad feliz ¡Ah, chingá… cómo me jode! la paso haciendo todo lo que no me importa para aplazar lo que  verdaderamente me interesa. No pospongo los asuntos triviales como lavar ropa o trastes, ordenar documentos, leer revistas o blogs, ordenar los discos (claro, después de limpiarlos), cortarme el cabello, cambiar botones, comprarme ropa, aprender a cocinar, ver documentales,… esos, sí se resuelven día a día, pero escribir, ir al teatro, retomar la danza, ir al doctor, iniciar ese curso pendiente, escribir la teeesis!, esos sí que los pospongo un día más.  Y otro.  Y otro. Es una actitud suicida esta. Dejar todo para cuando ya urge, para cuando debía ya estar terminado, siempre al cuarto para la una.  Y luego viene una parte culpígena que no puede con sí misma y con la presión del mundo: tesis, maestría, pareja, familia, casa, etc. Lo que me consuela es que Cioran dijo alguna vez que “Sólo se escribe con pasión, con verdad, cuando se está acorralado. La mente trabaja bajo presión. En condiciones normales, permanece improductiva, se aburre y aburre”.  Más me vale creerlo.

Aquí arriba, el enlace a un cortito (con voz y todo) de un tal Lev, que hace monos con historias sarcásticas. Le va muy bien a este síndrome que los gringos bautizan con un nombre medio impronunciable y cacofónico -como la palabra impronunciable- hasta para ellos.

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3 comentarios sobre “De cómo me obstino en dispersión suicida

  1. Será alguno gen del desorden o de la hueva involuntaria?.
    Le decía Gordolfo Gelatino a su “Cabecita de algodón”: Eres una luchadora madre!, te ayudaría, pero esta flojera no me lo permite.
    Me sucede lo mismo cada vez que tengo que entregar un proyecto y a veces la culpa no funciona mucho conmigo.
    ¿Existe el término procrastinar?. Lo he leído mucho últimamente, pero tengo “sospechosismo” de que es un anglicismo.

  2. No reniegues de las cosas chiquitas. Sirven mientras pensamos en las grandes. Todo lo que escribo -tesis incluida- se me ocurre mientras juego en Facebook, nunca cuando me “disciplino” (wink wink).

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