Activos y pasivos del viaje a Cabo, 2a. parte.

Pero la geografía aún con su apabullante belleza de rocas, cactus, corales, nubes y astros que anunciaron el amanecer, el ocaso y la noche, fueron lo de menos.

Yo estoy pasando desde que terminé la maestría por una etapa de incertidumbre muy aguda y en mis vacaciones de diciembre planée hacer un retiro espiritual en el istmo pero no pude (en el istmo hay puro carnaval y bacanal, es imposible sustraerse).

Lo que realmente gané en este viaje fue estar cerca de una de las personas que más cómoda me hacen sentir en este planeta: mi hermano. Siempre peleamos en la infancia y no nos soportamos hasta vivir separados. Desde hace años hemos radicado en ciudades distintas, yo siempre en el DF y una minitemporada en Oaxaca y él en Oaxaca, Voralberg, Puebla, Oaxaca, Tabasco, Baja Sur. Desde entonces siento que siempre sí la paso bien con él. Seguimos ‘agarrándonos del chongo’ pero me siento en confianza casi como con nadie.

Ahora en Cabo no me aislé ni hice un retiro completo por las condiciones del viaje, pero mi corazón se nutrió todo lo que podía hacerlo, además de que pasé largos ratos en la playa en solitario, hice hatta yoga y lo mejor: conocí a dos mujeres nuevas, una dentro de la otra.

Llegué cargada de una energía suave al DF, me hizo bien estar cerca de mi hermano porque yo había andado muy pesimista por esta situación de incertidumbre y él con todo su desastre que suele traer realmente está cargando “un paquete” mayor pero lo está viviendo no con pesar como Luci toma sus dudas, sino que ha tomado “al toro por los cuernos”.

Él va a ser papá por primera vez (igual que R., la madre) y me iluminó ver cómo trata de renunciar a sí mismo para entregarse a la responsabilidad de un ser pequeñito que dependerá de ellos. Mi cuñada y yo éramos casi extrañas y creo que ahora nos entendemos muy bien. Y su panza… ¡su panza! donde vive mi sobrina hasta hoy es lo más increíble y misterioso que he visto; el habitat donde está guardada la esperanza de todos los corazones que queremos ver surgir a ese ser que unió dos sangres y que viene en camino.

Celebro haberte conocido, querida sobrina y pronto iré a conocerte afuera de la panza, en el mundo.

Luna, naces mañana. Luna ya estás aquí y –no por soledad ni por necesidad, sino por amistad- yo soy feliz.

Soy más rica. Invertí y gané.

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3 comentarios sobre “Activos y pasivos del viaje a Cabo, 2a. parte.

  1. Cascabelera

    Los viajes son curativos y reveladores, no se limitan a la foto y el descanso.

    y creo en algo
    Si no tuviéramos los espantosos momentos de incertidumbre y decisiones ¿cómo nos daríamos cuenta de la necesidad del cambio? ¿cómo sabríamos lo que queremos? Creo que son pausas necesarias para tomar camino, estas viva, por eso dudas
    te dejo un abrazo

  2. Cascabelera, la verdad que me gusto mucho la entrada, el estar con uno mismo suele ayudarnos a pensar y sentir como realmente lo hacemos y no como el resto trata de influenciarnos, somos todos humanos, tenemos que dudar, sino seria todo monotono… sinceramente me gustaria ponerte en mi lista de enlaces recomendados y quizas tu podrias hacer lo mismo, mi blog es TuReceta.wordpress.com y tiene recetas faciles rapidas y ricas. un saludo grande

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