Salvarse

Joaquín Sabina tiene una canción ochentera que narra el diario de un paria que se ha “salvado” de tomar responsabilidades que no quiere y de vueltas de tuerca gracias a sus espontáneos embistes de tos.

A mí me da por dormir, cada vez que la realidad se pone ojo de hormiga, me da mucho sueño y si me descuido empiezo a bostezar, cabecear y hasta dar un saltito a la cama y echarme una siesta aunque sea de diez minutos. Lo malo es que cuando despierto, el dinosaurio todavía está ahí y de todas formas, duerma cuantas siestas duerma, tengo que enfrentarlo.

Últimamente he cambiado mi siesta por un bocadillo (generalmente grande y con refill) y es así como el año pasado gané una docena de libras. También me da por tomar mucho agua para evitar la sensación de asfixia pero nomás voy al baño como loca y me suelto.

Estoy empezando a ensayar la tosida, hasta ahora sólo me salen carraspeos titubeantes. El personaje de Sabina para mí, de alguna manera encierra heroísmo y no ineptitud; es solamente una alegoría de un hombre contra el sistema y de un hombre que decide no hacer las cosas que otros quieren que haga. Y eso es precisamente lo que quiero aprender, cómo encontrar lo que no quiero hacer para saber lo que sí quiero, cómo mantener, en medio del miedo de las circunstancias, mi visión clara, inequívoca de hacia dónde voy.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s