Salvarse

Joaquín Sabina tiene una canción ochentera que narra el diario de un paria que se ha “salvado” de tomar responsabilidades que no quiere y de vueltas de tuerca gracias a sus espontáneos embistes de tos.

A mí me da por dormir, cada vez que la realidad se pone ojo de hormiga, me da mucho sueño y si me descuido empiezo a bostezar, cabecear y hasta dar un saltito a la cama y echarme una siesta aunque sea de diez minutos. Lo malo es que cuando despierto, el dinosaurio todavía está ahí y de todas formas, duerma cuantas siestas duerma, tengo que enfrentarlo.

Últimamente he cambiado mi siesta por un bocadillo (generalmente grande y con refill) y es así como el año pasado gané una docena de libras. También me da por tomar mucho agua para evitar la sensación de asfixia pero nomás voy al baño como loca y me suelto.

Estoy empezando a ensayar la tosida, hasta ahora sólo me salen carraspeos titubeantes. El personaje de Sabina para mí, de alguna manera encierra heroísmo y no ineptitud; es solamente una alegoría de un hombre contra el sistema y de un hombre que decide no hacer las cosas que otros quieren que haga. Y eso es precisamente lo que quiero aprender, cómo encontrar lo que no quiero hacer para saber lo que sí quiero, cómo mantener, en medio del miedo de las circunstancias, mi visión clara, inequívoca de hacia dónde voy.

PD, public domain

He sabido de ti tantas veces y por tantos medios y mi vida ha seguido avanzando. Del dolor de arrancarme de tu vida cotidiana nacieron después una lucha y una búsqueda en oposición permanente: la lucha por sobrevivir y la búsqueda por un sueño del corazón que fuera lo más parecido al nuestro. El sobreviviente dentro de mí se dijo que no habría persona que llegara a amarme otra vez como tú, y que probablemente yo no confiaría en nadie más como en ti.

Después de una larga y tensa pelea interior y después de tantos años he encontrado a “Someone like you” y me siento tan agradecida con la vida que he matado mis ataduras a este país, a mi capital cultural, a mis libros y a mi pasado. Decido que me voy, que lo tomo, que me abrazaré a la  persona más parecida a ti, no sólo por amor, sino por desesperación y por enmendar la plana; porque si no hubiera sido alguien como tú, serías tú, porque después de que me fui tú te fuiste y cuando lo hiciste mi corazón se rompió y miré todo el ego que podía contener en mí misma al grado de envolverme en un maremagnum que me alejó de lo más preciado que tenía, lo más delicado y valioso; del susurro más fino, como el del ave de pecho rojo que cantó en la ventana de mi habitación, el día que dejé nuestra casa y que trataba de prevenirme con un canto místico de amor, para que no me fuera.

No había vuelto a tener muchas mañanas soleadas y relajadas desde tu ausencia; el espacio para confiar y soltar, dejarme sostener, hasta ahora. Me volví a enamorar dos veces más de una manera ardorosa y asombrosa pero nunca, nunca nada como tu amor, tu amor, tu amor, tu amor, nunca tu amor. Sé que también buscaste a alguien como yo y que perfeccionaste con tu dama el amor cortés que me rendías, hiciste con maestría una parodia de nuestra tragedia y una imitación perfecta en la que cambiaste el género a comedia romántica, así como esos primeros días y meses en que compartimos juntos y fuimos más que pan y sal, cuánto te  admiraba entonces y cuánto te sigo admirando, cuánto me admirabas tú también y cuánto te has llevado de mí a tu nueva obra… (eso último nunca lo sabré).

Pero tuve varias señales en la espera triste si no de ti, de alguien como tú, porque has de saber que hace tiempo que ya acepté que no regresarías. Y llegaron a mí más dolores y más pérdidas, como si estuviera depurando mi corazón. Junto con la canción de moda, someone like you ha llegado y me aferro a él como se aferra un náufrago a una tabla en medio del océano, él no es el barco que se perdió, ni la tierra, pero es el camino a lo más parecido a conservar la vida. Es por eso que veo que llegó un momento en que mi lucha y mi búsqueda dejaron de ir en sentidos opuestos y empezaron a tomar un rumbo pararelo, pero separado, hasta que por una vuelta fortuita del destino, en una curva, las líneas se tocaron y se hicieron una: más gruesa y de un sólo sentido.

Ahora mi sobreviviente no lo hace en contra del corazón, sino que va con el que busca, en realidad renuncio a ser un náufrago, ahora busco y lucho por sobrevivir en el amor maduro, quiero sostener la ternura y la encuentro, como una mariposa que elige descansar en la palma de mi mano. Aún con todo lo agradecida que estoy con mi vida ahora, puedo mirar hacia el pasado y hacia ti con un inmenso amor.

Pero aún con toda mi felicidad, la tristeza que me da que mi familia o algunos amigos en común estén más cerca de ti que yo, el no saber de ti y el no compartir tu propia felicidad, incluso al lado de quien estás, es inconmensurable, el haberme desterrado de tu vida cotidiana, el perder tu amistad. Porque para mí, por encima de todo, incluso de nuestra historia de amor, lo más importante era ser amigos. Gracias por todos los días de tu vida conmigo y gracias por todos los días de tu vida, admirado poeta, entrañable amigo perdido.

A manera de colofón,  una pérdida es siempre una pérdida, no importa que una nueva e inmensa alegría  llegue, por eso, en honor a ti y en compensación de esa gran pérdida estoy haciendo todo de manera diferente y decido estar dispuesta a pasarla mal y a estar vulnerable; he decidido que esta vez la que se canse no seré yo.

La felicidad en la espera

Desde que no escribo por aquí, escribo mucho por allá, donde nadie me lee y eso que en mi vida han comenzado a suceder cosas realmente dignas de ser escritas, el asunto es que aún no encuentro el camino para contarlas. A veces, cuando narro a mis amistades lo que sucede dentro de mí, me experimento como un ser extraño, como si fuera la única en el mundo que tuviera dudas o no supiera tomar decisiones o cada decisión fuera tan angustiosa como un estreñimiento. Estos últimos días, por ejemplo, me sucedió algo digno de Shakespeare, me vi como cualquier personaje dentro de un mito o tragedia griega, atormentado por un acto libre y después luchando contra su destino, hasta oponerse a él y finalmente caer, por esa misma causa, en tal destino. ¿Cómo carajos he llegado a tomarme tan en serio, tan dramáticamente? Y cómo escribir sin ese ingrediente de preguntas filosóficas tan sobado y rebuscado por lo menos los últimos quince años de mi vida? Ayer leí una cita que me dejó perpleja (porque, como escribí en mi penúltimo post, ya sólo me interesa hablar de lo que me asombra y lo que me asombra es lo que se comunica con una parte profunda de mi que apenas conozco pero que intuyo más real que mi biografía):

Cual gusano que va de sí tejiendo

su cárcel y su eterna sepultura,

así me enredo yo en mi pensamiento…

                                            Diego de Silva.

Ya no me creo lo de ser un gusano (eso también me lo cuenta mi pensamiento) pero sí lo de ser autodestructiva. Y mi escritura cuando es muy mental o muy pensada, es efectivamente pesada como lápida, pesada hasta para mí misma. Mi vida está cambiando y se está poniendo climática, pero por alguna razón mi escritura y mis sueños vienen todavía unos kilómetros atrás; estoy esperando esa maduración que ya empiezo a sentir en mi mirada, mi mirada no es lo que ven los demás, sino lo que yo veo, y no me refiero al contenido, sino a la forma de mirar y no me refiero a la perspectiva, sino al momento en que miro, el método. Por lo que creo que mi escritura podría irse liberando de vez en cuando, poco a poco, de aquellas referencias pasadas para colocarse donde yo estoy ahora. Y me da la impresión de que no tengo la menor idea de cómo será, y que no tendré control sobre ella. Y como cualquier amor real que no podré poseer. Tengo una cita con la escritura a la que por primera vez en mi vida, la puntual seré yo. Ya estoy esperando.Imagen

Crisis y Marcha Anti-Peña Nieto

Estaba viendo este video y me pareció reconocer dos gritos tuyos de consignas a partir del 1′ 43″; no se si estoy paranoica o si en realidad puedo reconocer tu voz entre tantas y después de largo tiempo sin oírla (y si estoy paranoica no me avergonzaría, ya bastante he tenido como para avergonzarme de mí misma o no quererme defectuosa). La verdad me emocionó mucho esta manifestación pública y por supuesto supongo que estuviste allí. La marcha me da esperanza y saber que estás luchando me da mucha más esperanza. Eres una persona a la que no podría olvidar y a la que constantemente recuerdo con admiración y agradecimiento. Yo estoy como el país, en una profunda crisis y así como veo que hay luchadores por México así quiero ver esperanza en la lucha por mi felicidad, pues por ahí refiere una expresión de filosofía popular que “crisis significa oportunidad”, así que probablemente este montón de pérdidas acumuladas no son más que la oportunidad de empezar desde cero por un camino con mayor autenticidad. Sea como fuere, te pido que me tengas en tus oraciones -aunque se que no oras, pero que desde el centro de tu ser enorme me envíes pura buena onda, porque para el Dios cristiano, los niños y los que son como niños tienen el reino de los cielos. Y yo creo que tú puedes interceder por mi ante los cielos.

Reivindicar, reiniciar, reír

Anoche revisaba algunos blogs y me encontré con esto: http://lobamarino.blogspot.com/2012/01/ella-sabe-que-ha-cruzado-una-linea-de.html y con esto: http://softellez.tumblr.com/day/2011/11/09/ Dos maravillosos textos que considero <<de culto>> porque hay un autor-dios “que hace que leer sea tan pero tan parecido a orar, con una atendible diferencia: no sólo sentimos que nos escucha sino que, además, nos habla nada más que a nosotros ” (Irma Gallo, 2012). Lo que refieren ambos textos es la experiencia del paso del tiempo y las decisiones acerca de lo que uno llena la vida.

Puedo hacer un recuento muy extenso de todo lo que he vivido desde que me separé de mi último amor o desde que llegué a vivir a la ciudad de México o desde que me cambié de casa a los 3 años, etcétera. No lo haré porque además de que a nadie le interesa, sólo hablaría de la memoria de la imagen que me gusta proyectarme y proyectar acerca de mí misma. Constaría de una memoria más mental, la memoria emocional sólo raras veces la contacto y poquísimas logro escribrir sobre ella.

Ese más bien es mi drama – o mi conflicto, para ser más correcta – actual: consigo menos veces de las que quisiera escribir y vivir desde el corazón. Sin embargo me propongo a cada día, a cada minuto, a cada parpadeo, no marchitarme y no hacer demasiado caso a esa entidad mía que dice no sentir nada. Leer estos textos revirtieron dicha sentencia, eso y la carta que recibí ayer de mi maestro espiritual. Y esta tarde, al ver por la TV (tenía otra vez algo de tiempo sin asomarme al aparato) que los vikingos fueron una etnia grandiosa, que se sigue haciendo títeres para entretener a los niños, que se sigue intentando hacer documentales y reportajes sobre todos los mundos vivientes en este planeta, que se continúa buscando curas de enfermedades para ayudarnos unos a otros, … Y entonces me pregunto “¿quién me ha robado el mes de abril?” ¿quién me quitó la curiosidad por el mundo y las ganas de vivir? ¿quién me vino con la mentira de que no me amo? Y aunque aún no encuentro la respuesta y en realidad no busco un culpable sino un eslabón perdido, sé que una vez que he descubierto cuál es mi conflicto es más fácil que éste desaparezca porque voy a llevar conciencia a él tantas veces como aparezca.

Tal parece que la señorita cascabelera necesita de ritos cotidianos que le recuerden que es bueno estar alegre y que es su naturaleza ser feliz, buscar desesperadamente ser feliz, tener voluntad para ello, pero la voluntad es algo que incluso puede ir en contra de mí misma y de mis comodidades, en contra de la imagen esa que tanto cuido, la voluntad reside justamente en no buscar la felicidad fuera sino dentro de mí y en eso consiste la reivindicación, en que reclamo mi felicidad a mi interior y cada vez que eso sucede ocurre un milagro, en una asana, en la meditación, en unas palabras de mi mamá al despedirme de Ixhuatán, en un gesto de algún amigo del Trabajo; sí, allí se refleja mi sentimiento pero está adentro.

Por eso no significa nada para mí la fila de “logros” del año pasado, la estadística; de hecho hace un par de meses me levanté y pensé que a mis 31 años no había vivido nada, mi existencia era un desperdicio porque no había nada en mi corazón, pero no lo dije para flagelarme, quejarme o hablar mal de mí misma, sino para darme cuenta de mi situación actual, para aprovechar en el ahora esta sangre que me fluye, estos músculos que uso, este esqueleto de memoria porque hoy puedo morirme y morir sin nada. A eso me refería cuando comía con Nora y me dijo ¿y por qué te importa que pase el tiempo? y pensé que era mi necesidad de controlar, pero no, me preocupa el tiempo porque no quiero que pasen otros treinta años sin sustancia, porque puede pasar un sólo día más y llegar mi muerte. Y si así fuera llegaría sedienta no saciada.

Sin embargo -y contra todas los pronósticos de este post- referiré lo que me ha ocurrido en los últimos dos años que no he escrito en este blog que se ha vuelto mi confesionario. No, mejor no, lo único que puedo decir es que cuando me encuentro con gente me dicen que me veo muy bien, mejor que nunca, y yo me sigo preguntando a qué se lo atribuyen (porque percibo que cuando uno luce mejor es un reflejo del interior) y me digo que este año he tenido pruebas de que puedo acceder a cualquier mortal que me atraiga; tuve encuentros que jamás hubiera imaginado… lo más inesperado es que intuyo que <<mi poder>> radica en mi juventud y energía sexual y esto es muy perturbador.

Y también, contra todo pronóstico, este post no relatará mis propósitos de año nuevo, los propósitos tienen en realidad una proyección a futuro que no deseo, no es que no tenga esperanza pero prefiero ser real y tomar acciones en lugar de tener expectativas de mí misma.

Las acciones que he ido tomando en este reinicio, en este nuevo año (estoy cambiando de piel, literalmente, por la asoleada en las vacaciones) es que estoy dejando de juzgarme; lo interesante de mis últimos días es que estoy aprendiendo a no dejarme ir por mis estados negativos como hilo de media, es decir, de no descoserme, de no darme tanta importancia ni dársela a los sucesos y eventos y mucho menos a mis emociones. Es como una meditación en activo.

¿Cómo he andado ese sendero tan hipotético, tan lleno de truculentos vericuetos, falsos atajos, endebles puentes? Bueno, primero con mucha ayuda de la influencia divina y de mi maestro, en segunda, parando en seco en cuanto las observo, ciertos hábitos, por ejemplo, ya no me critico y ya no digo cosas feas de mí y ya no me persigo por las cosas que hago, trato de quererme imperfecta (aunque en realidad sea perfecta y solo lo esté aparentando para no despertar envidias, jaajaja), en fin este es un trabajo fino, delicado porque en cualquier momento puedo ser jalada por severo pensamiento habitual que se toma muy en serio, entonces este trabajo consiste en no tomarse nada en serio y más bien reirme mucho, sobre todo de mí misma, incluso en mis sueños me he tomado menos en serio y me doy cuenta más veces dentro del sueño que estoy soñando y me he mirado las manos.

Por eso, este reinicio con mi vida y con la escritura no tiene propósitos sino desafíos y estos son que quiero escribir sobre lo que me asombra y conmueve. Y, por lo tanto, quiero estar asombrada y conmovida, sólo eso.

Sant Jordi y día internacional del libro, 23 de abril.

Pocos días encuentro festejos tan ganones como el del libro (como si la pirinola cayera en la casilla “todos ganan” o todos tienen ganas). Me acuerdo de la primera celebración que hace seis años ocurrió en la que quise participar con la lectura ininterrumpida de Don Quijote en todo el mundo.

Hoy, propongo que recordemos y festejemos no sólo a Cervantes y Shakespeare, sino también al Inca Garcilaso, quien murió en la misma fecha y publicó La Florida (1605) en el mismo año que Cervantes “El ingenioso hidalgo…” además de ser el primer (y preside en muchos sentidos) escritor netamente hispanoamericano. Por si fuera poco estos escritores que casi estrenan la imprenta, vaya, que publican cuando ya comienza una industria del libro tal como lo conocemos ahora, son autores testigos (y parte) de los encuentros culturales y la mezcla que se fragua a partir de países europeos en todo el mundo; el Inca Garcilaso, el mejor ejemplo de armonización de los opuestos, traductor de la otredad.

Ahora, este año, coincide en España con la celebración de Sant Jordi que supone otros intercambios materiales y espirituales pues l@s <enamorad@s> truecan rosas por libros, miradas por sonrisas, tiempo por canto, … y todo confluye en un escenario de lenguas diversas. Los libros suponen riqueza cultural y las rosas riqueza espiritual. Algo me ha traído aquí este día, valga la utopía loca de la que seré testigo.