Poesía y poetas en tiempos de violencia.

 “El sistema DD [dadaista] os hará libres, romped todo. Sois los amos de todo lo que rompáis. Las leyes, las morales, las estéticas se han hecho para que respetéis las cosas frágiles. Lo que es frágil está destinado a ser roto. Probad vuestra fuerza una sola vez: os desafío a que después no continuéis. Lo que no rompáis os romperá, será vuestro amo.”                                                                                                                        Louis Aragón.

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La poesía siempre será una forma de revelación, parafraseando a Octavio Paz en el Arco y la Lira, la poesía no la inventa el poeta, sino que a través de éste, a veces, toma forma. Por lo tanto, pronostico como improbable que el poeta pueda hacer algo acerca de las manifestaciones de la violencia. Nuestro país y el mundo atraviesan una época de inédita violencia.

A primera vista la violencia es una antítesis de la poesía pero hay momentos poéticos que están cargados de  violencia, como el estallido de una ola marina, una enérgica tormenta o la caza persecutoria del rey de la jungla. Así también hay momentos violentos en los que la poesía emerge, como en el rostro inocente de una víctima, el silencio que sucede a una muerte, la hermandad que deriva de una catástrofe. Hay pues, “poesía sin poemas; paisajes, personas y hechos suelen ser poéticos.” (PAZ, 1986: 14) En todos estos actos sólo basta mirar, estar atentos a la realidad más prístina. Esta es la mirada poética, la mirada de un poeta, que encuentra inspiración y revelación en el mundo exterior y tan sólo decide traducirlo a palabras. Es una labor valiosísima, pero no se necesita del poeta para que la poesía exista. Y tampoco se necesita del poeta para que la violencia termine.

Jamás terminaremos con la violencia porque es un rasgo del carácter humano y  de la vida, inseparable, encostrado y el mismo acto de acabar con ella sería violento en sí. Podemos pronunciarnos contra ella, eso sí, las pérdidas humanas jamás podrán ser poéticas, es la prosa más atroz de la experiencia humana. Todo esto no quiere decir que la violencia no duela, no golpee, ni que haya que dejar que se descosa y abrirle la puerta para siempre sin oponerse a que crezca y se desarrolle y estalle hasta que no exista más que ella modificándolo todo a su paso. No, además es imposible porque la vida está hecha de contrastes: ying, yang, luz y oscuridad; la vida humana no se sostendría sin estos matices que le dan equilibrio, se extinguiría vertiginosamente. No, el poeta siempre está allí, siempre existe, en el lugar menos esperado, el poeta no es siempre un escritor, a veces es un pintor, a veces un músico, a veces recita versos, a veces, es un cantor, a veces simplemente siente, percibe, ama, pero siempre es un observador, una voluntad humana, o en palabras de Paz: “Sí, el lenguaje es poesía y cada palabra esconde una cierta carga metafórica dispuesta a estallar apenas se toca el resorte secreto, pero la fuerza creadora de la palabra reside en el hombre que la pronuncia.” (PAZ, 1986: 37)

Sin embargo, la historia nos ha mostrado cómo en los tiempos más aciagos y funestos en los pueblos siempre emerge de algún escondite, inexplicablemente, la poesía. En Hiroshima y Nagazaki, Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata, recrean un nuevo cuerpo sobreviviente de posguerra, una generación que sale a flote gracias a la poesía de la danza butoh; en España, Jorge Semprún sobrevive a su dolor y tristeza de su experiencia en el campo de concentración de Buchenwald en la Alemania Nazi gracias a su ferviente deber de escribir y deja un testimonio claramente poético; en México, en los años posrevolucionarios y en París en medio de la primera Guerra Mundial, surgen todas las vanguardias cuyo nombre proviene del término avant garde, que designa a la parte más adelantada del ejército, la que confronta a la primera línea de avanzada en combate militar; así que en medio de la guerra y del preciosismo del modernismo los poetas vanguardistas se oponen diametralmente a éste y surge de ello el dadaísmo, que se inaugura y pronuncia con el deseo de destrucción de todo lo establecido.

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Y si bien los vanguardismos resultan algo dogmáticos, son movimientos poéticos que cambian el modo de crear y acercarse a la obra poética y que además no se manifiesta de manera apacible, sino violenta. Durante el surgimiento del llamado boom latinoamericano, nuestros países se encontraban en pleno período de represión política y de control de la expresión ciudadana; no obstante, el arte y la obra poética y literaria surgidos en aquellso años fueron totalmente contestatarios y esplendorosos; en el temblor de 1985 la poesía se manifestó no ya en el arte o en los poetas, sino en las muestras de solidaridad con las víctimas; hoy en día, tenemos un ejemplo poético que no es una obra artística en sí, sino una vida poética, en una época de un capitalismo exacerbado, monstruoso y ruin una mujer alemana decide no usar dinero nunca más y su arte consiste en brindar servicios a la comunidad con la que se relaciona, intercambiando éstos por bienes o por otros servicios, de manera que no necesita que por su mano pase nunca más el rapaz metal o papel moneda, ¿qué más poesía que volver a la humanidad, a los sentimientos más puros, a la inocencia, a la hermandad?

Hoy en día, en México, entre tanta violencia militar y civil; entre tanto azoro; entre tanta represión política, entre tanta miseria; entre un ambiente de corrupción y de democracia rudimentaria; cientos y miles de personas, principalmente jóvenes pero también ancianos y niños, se reúnen a clamar “esta boca es mía” en las calles; a practicar el arte de salir a la escena pública con consignas artísticas, canciones de protesta, huapangos satíricos, teatro del absurdo entre muchas otras protestas poéticas. De modo que confío en que los poetas están presentes aún en estos tiempos cruentos y que influyen constantemente para que las sociedades no se oscurezcan por completo, de otro modo no se explicaría la insurrección poética de este encuentro; sin embargo, hay que ser muy observadores para advertir su presencia porque –al igual que la poesía– los poetas están donde uno menos imagina y actúan siempre desde posturas subversivas; la belleza misma es subversiva por naturaleza.  Louise_Woodard_Violent_Passages_1989_en

Por ello no creo que la poesía le tema a la violencia, a pesar de que la violencia sea su antítesis, y sean de naturalezas distintas, la violencia de génesis explosiva y la poesía, implosiva. En todo caso, la poesía siempre está por encima de la violencia. El lenguaje poético sabe expresar un hecho violento y otras veces, la misma poesía tiene formas violentas, baste como ejemplo el “chillen putas” que dirige a las palabras Octavio Paz, pero su fin no es violento, su fin y su resultado es la revelación, la catarsis, la alquimia. En cambio la violencia por sí sola jamás será poética, siempre será un espanto entre la barbarie.

Quizá debería haber empezado este ensayo definiendo qué es violencia y qué es poesía, pero lamentablemente no tuve la cordura y el afán academicista necesarios y preferí, sobre todo, dejar que cada uno tenga su espacio de libertad poética para preguntárselo y para respondérselo.

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Sant Jordi y día internacional del libro, 23 de abril.

Pocos días encuentro festejos tan ganones como el del libro (como si la pirinola cayera en la casilla “todos ganan” o todos tienen ganas). Me acuerdo de la primera celebración que hace seis años ocurrió en la que quise participar con la lectura ininterrumpida de Don Quijote en todo el mundo.

Hoy, propongo que recordemos y festejemos no sólo a Cervantes y Shakespeare, sino también al Inca Garcilaso, quien murió en la misma fecha y publicó La Florida (1605) en el mismo año que Cervantes “El ingenioso hidalgo…” además de ser el primer (y preside en muchos sentidos) escritor netamente hispanoamericano. Por si fuera poco estos escritores que casi estrenan la imprenta, vaya, que publican cuando ya comienza una industria del libro tal como lo conocemos ahora, son autores testigos (y parte) de los encuentros culturales y la mezcla que se fragua a partir de países europeos en todo el mundo; el Inca Garcilaso, el mejor ejemplo de armonización de los opuestos, traductor de la otredad.

Ahora, este año, coincide en España con la celebración de Sant Jordi que supone otros intercambios materiales y espirituales pues l@s <enamorad@s> truecan rosas por libros, miradas por sonrisas, tiempo por canto, … y todo confluye en un escenario de lenguas diversas. Los libros suponen riqueza cultural y las rosas riqueza espiritual. Algo me ha traído aquí este día, valga la utopía loca de la que seré testigo.

Los reyes magos

Chale. A mí nunca me trajeron nada los reyes y parecerá que soy una resentida y que por eso el sesgo parcial y amargo de mi post. Pero no; juro que no, casi cualquier digno ciudadano (¡qu’ ubo con mi autorización!) pediría lo mismo que yo:

Pido sensatez para nuestros gobernantes.

Pido sensatez para nuestros medios de comunicación.

Pido sensatez para los padres de familia y ciudadanos comunes.

No es posible, no concibo cómo el gobierno del DF no sólo permite, sino acondiciona y fomenta la soltada de globos con carta para los reyes ¿no que ya éramos muy modernos y se le enseñaba ecología a los escuincles en la escuela? ¿Y esos anuncios de CONAGUA con la niña que dizque quiere mucho al Agua? Ash.

No sólo me parece estúpido, sino ridículo que los padres anden corriendo el cinco de enero o el meritito seis en la búsqueda de una buena ganga para comprarle a su hijo y unos hasta llegan con el regalo el 7 y le cuentan al chamaco que los reyes se atoraron en el tráfico. Muchos no alcanzan a comprar lo que el niño pide y le compran otra cosa o la versión patito ¿a poco por mocosos son tontos?

Me parece que a las minieconomías familiares les sangra el regalo del día de Reyes; con tal de dizque no ofender la inocencia del niño, con tal de mantener una mentira, de recrear una fantasía respaldada por Disney,  la industria juguetera y el catolicismo son capaces hasta de endeudarse. Me parece deprimente ver en diciembre y enero en los vagones del metro publicidad de casas prestamistas, cada vez estamos más jodidos, ah, pero eso sí, el día de Reyes, de la Guadalupe y en el Bicentenario bien vestiditos y compraditos todos, por favor. Que se transmita la tradición pa’ los que pueden, pero no para los más golpeados, es muy triste ver a la gente jodida (como yo) buscar desesperados un regalazo de tres pesos.

Operativos extras de seguridad (como si los demás días no hubiera necesidad de vigilar) diurnos y nocturnos ¿de dónde sale el dinero para esta gran producción si estamos en crisis? pues ¡qué importa!); parafernalia para los Reyes magos en la Alameda; extensos, santurrones, subjetivísimos, moralinos y tendenciosos reportajes del “canal de las estrellas” y de otros canales y medios por largos minutos… ¿a qué hemos llegado, carajo? no les da vergüenza contestar esas entrevistas, padres de familia? ¿no les da pena, noticiarios, transmitir ese comprismo de locura y cuentos de bondad que nadie cree? Ash.

Y luego, lo peor, lo que verdaderamente me parece un robo institucionalizado: ¡las cartas a los reyes magos por el Servicio Postal Mexicano! Inaudito que aprovechen un cuento en el que los niños creen para manipular sus deseos y hacer un negocio como si los adultos también lo creyéramos; eso es mentir. No digo que se les revele ya de una vez por todas a los chamacos que los Reyes Magos no existen (aunque no sería mala idea, pero luego ¿cómo negociarían la buena conducta?) pero que los adultos hagamos como que existen y nos hagamos de la vista gorda de un negocio ruin, peor que el Teletón, eso sí que me parece absurdo, ¡en qué momento se estableció ese código de verosimilitud que a mí no me avisaron! Entiendo que MexPost necesite recursos pues ya sólo las editoriales, comercios, bancos y demás instituciones por el estilo usan sus servicios, pero ¡que no mamen, que se ideen otras formas! “Las tarjetitas a los reyes cuestan 1o pesos nada más y tienen espacio para que los niños hagan algún dibujo, luego las depositan en el buzón y Correos las envía a sus centros de distribución para hacerlas llegar a los Reyes Magos”, palabras más palabras menos del encargado de la oficina de correo del Centro Histórico, ¡cómo ven!

No sé, pero a mí me daría vergüenza, tener entre mis recuerdos infantiles haber ido a la Alameda a soltar un globo de gas con una carta que caerá a algún río por separado del globo. O haber ido al correo a depositar mi carta y mis dibujitos para quién sabe qué basurero.

Quizá un economista me vendría a decir que no sea mensa, que eso reactiva la miserable economía del país, y tal vez le conceda razón, pero entonces ¿de qué podría quejarme hoy? 🙂

Aquí los indios son los que naufragan

Estoy trabajando en el doctorado con la crónica de Indias, específicamente con las expediciones españolas hechas a esa zona que hoy es el sur de EUA que acarreó naufragios y una cierta tortura de los indios a los españoles (tómenla, barbones, por fin una de cal por las que iban de arena). Anoche me quedé hasta las tres de la mañana leyendo la crítica de mi corpus de investigación. Luego me dormí tranquila pero tratando de ordenar/construir mi planteamiento. Para no hacerles el cuento largo, hoy desperté con una sensación en el pecho de sollozo, pero el sollozo en el sueño me dijo – “despiértate (porque esto te duele, es demasiado para ti)”.

Desperté y no habían lágrimas en mis ojos pero sí la sensación en el pecho. Con esto de otro año más de la Revolución y ‘la manga del muerto’ que igual que la Independencia desde niña no celebro (excepto en cierta época y por motivos distintos a la mera revolución porque en mi pueblo las escuelas solían organizar desfiles muy creativos el 20 de noviembre en el que lucía toda mi gracia infantil y mi ansia de expresarme se calmaba) y no me contagia fe en absoluto, ando muy pensativa acerca de mi participación ‘patriótica’ y mi incursión pasada en la educación indígena multicultural en Oaxaca y lo feliz que me hacía, etcétera.

Bueno, pues soñé que en tiempos actuales estaba la misma explotación de los indios (sé que nuestra realidad actual no está lejos de eso) en las formas de la Colonia y que yo llegaba a un pueblo como una especie de mediadora. Resultaba que ni bien me había compenetrado con la situación y antes de que pudiera intervenir directamente en la vida de los indios (quienes físicamente eran como chamulas pero iban vestidos ya como occidentales) un mandamás los mandaba a una expedición pero era bien sabido que esas expediciones eran una amenaza porque además de pasar trabajos excesivos en el barco, las condiciones climáticas no eran las mejores y su vida corría peligro. Cuando uno de los muchachos indígenas me lo comunicaba, me daba rabia y dolor de que fueran a ir para allá, si ellos no oponían nunca resistencia se los iban a seguir jodiendo, necesitaban empezar a oponerse, le pregunté al mismo muchacho a dónde irían, me dijo que a las Indias (que en mi sueño significaba Tierra Firme y luego la isla Borinquen);  le dije –”¿y dónde está?” Y se alzó de hombros con una mirada triste. Me molesté más y casi le grité: – “¿cómo no sabes? ¡debes saber porque se los están chingando por eso! ¡tienes que conocer la tierra!”.

Por un segundo él me miró como pidiendo auxilio sin decir una palabra, sabíamos que él no podía hacer mucho por sí mismo en esas condiciones.  Luego, cuando ya me iba a compadecer de él, algo me dijo que no era el momento, que estuviera más alerta y sí, hice bien en pensarlo, porque inmediatamente después él me puso un dedo índice sobre mi párpado izquierdo y yo sabía que eso era para embrujarme. Por instinto y casi con violencia retiré su mano de mi párpado y dije: – “No”, ahí fue el sollozo; por un lado, sentía enojo, dolor e impotencia de ver cómo se los jodían, se los llevarían una vez más a un viaje riesgoso y por el otro, sentía miedo de dejar embrujarme porque no era la forma correcta, con ello me ponía a mí en peligro también. Interrumpí el ritual de su dedo porque tuve miedo de quedar sin voluntad: sería como ellos y me perdería. Definitivamente yo no tenía que ser como ellos, yo era distinta, la punta de su dedo tenía sangre.

Alguien en quien confío, después de escuchar mi sueño me dijo:

– ¿Qué te enoja, Luci; dónde no quieres ir?

Y luego:

– ¿A qué le temes que te pierda; a quién, quién quiere perderte?

Trato de responderme sinceramente. El indio era yo, la mediadora era yo. Por eso todo el orden de la historia real se trastoca.

51 Muestra Internacional de Cine: Los abrazos rotos

Pedro Almodóvar se vuelve cada vez más previsible para su espectador y principalmente para su espectador fanático pero también más entretenido. No hubo un solo momento de “Los abrazos…” en que percibiera indiferencia, creo que es una de sus virtudes poner personajes muy humanos y comunes, personajes que parecen espontáneos, ligeros y auténticos, pocas veces hay alguno inalcanzable, la mayoría de las veces están muy a la mano. La elección de los actores o casting es muy acertada: la mamá (la maravillosa Ángela Molina) de Lena (Penélope Cruz) – aunque sólo apareciera en un trío de escenas – y Ernesto Martel hijo (Rubén Ochandiano) o “Ray X” son mis favoritos; sin hablar de Blanca Portillo, personaje que carga gran parte del peso de la historia y cuya calidad histriónica no representa ninguna duda.

Pero lo que resalta, más allá de cualquier personaje peculiar es esa obsesión a lo telenovelesco de Almodóvar por el secreto, la intriga y las coincidencias que me recuerdan mucho a Julio Médem, nomás que en éste las coincidencias son románticas y sutiles y en Almodóvar groseras. Mateo Blanco alias Harry Caine (Lluis Homar), el supuesto protagonista, es el que más palidece, le hace bien de ciego pero no le creo lo galán-donJuan y eso que en “La mala educación” me gustó (es muy bueno para ser un galán y muy simplón para ser escritor); Penélope Cruz actúa mejor cuando la dirigen ídem y cuando no tiene que ser mucho más que una mujer bella y deseada.

En fin, podría seguir, creo que Almodóvar es muy auto-referencial no sólo en cuanto a la historia, sino al discurso de su cine, utiliza nombres y personajes de sus filmes anteriores, pero también actores, utiliza técnicas narrativas como elipsis y prolepsis, metaficción (el cine –su cine– dentro del cine y una ficción dentro de la ficción ¡ama el cine!) y elementos recurrentes de la trama como accidentes devastadores, infidelidades, encuentros accidentales, retrato de relaciones familiares; la música no acompaña sino que también narra, elementos gráficos como tacones, objetos  y conversaciones que aludan a una parafernalia sexual-femenina.

En síntesis, diría que es una película muy entretenida no memorable, las pelis de Almodóvar son tan melodramáticas que nunca me identifico del todo pero sí me río o reconozco haber visto alguna situación parecida, en ésta, hay una escena cerca de la anagnorisis en que participan los tres personajes principales, incluido el protagonista –en la cual Judith (Blanca Portillo) habla sobre un boicot fílmico– que es tan melodramática y solemne que da risa y sólo puede ser tomada como sátira entre la gente que realiza cine; sí, en efecto es muy satírico y eso es lo que nos acerca a sus personajes y sociedad.

Respecto al título, esta vez no es para mí tan lucidor, pues sólo se relaciona con el destino de los amantes y con el del filme dentro del filme, pero digamos que sí hubo algo de ruptura de la continuidad respecto a unas fotos rotas a las que se les dió mucha importancia fotográfica y de trama pero queda quebrada la razón de su rotura. Sí diría véanla.

De manteles largos

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Órale, no me había dado cuenta que hoy hace un par años comencé con este chorro de voz, justamente hace dos años me dió una diarrea verbal cuyo discurrir a veces es abundante y líquido y otras duro y seco, pero finalmente existe. Festejo sin tirar la casa por la ventana porque no se puede con esta crisis. Aún no sé pa’ que sirve mi blog y pa qué escribir pero lo seguré averiguando. Por cierto, creo que crée el blog en mayo de 2007 pero no comencé a escribir hasta octubre de ese año.

Na Florentina

Este cortometraje documental me lo envió un querido amigo etnomusicólogo y paisano (cualquier cosa relacionada con el sonido del corto, saben a quién dirigirse, él es el responsable: Amilcar V. Meneses). Bon appétit (recomendable con un totopo acompañado de camarón oreado, queso seco o fresco y una taza de café. Ya después, pa’l desempance, mi larga perorata que bien me vendría con un mezcalazo tobashishe).

La verdad el video me conmovió mucho, a pesar de tener muy presentes los paisajes istmeños, la enorme labor de estas señoras y de saborear los totopos cotidianamente (es decir, no soy de las que menosprecian un totopo).

Me conmovió porque ando metida en una (espero que breve) etapa de aridez y de improductividad en el terreno de la investigación, que es en el que me desenvuelvo y donde todo el trabajo es intelectual y el poco esfuerzo físico es permanecer sentada durante horas, transportarse a la biblioteca y sumergisrse en un mundo de saberes (en vez de sabores), el otro esfuerzo es posar la vista varias horas sobre letras impresas o en la computadora, donde lo único que se cansa es la vista.

Esta señora me ha enseñado/recordado la disciplina, ella no se cuestiona la utilidad de su trabajo como yo lo he hecho con el mío cada mañana que no quiero despegarme de la cama y postergo el trabajo, pero ya quiero yo que esta tesis que va a salir del doctorado sea tan sabrosa y cara como esos totopos que vende Na’ Florentina. Brindo por su ejemplo de esfuerzo, sencillez y convencimiento de lo que hace.

No es que menosprecie mi trabajo, sino que parece que me estoy volviendo apática hacia las disciplinas intelectuales y no sé si será que estoy envejeciendo (!) pero me parece que las actividades físicas tienen más vida, quiero ir hacia ellas y hacia lo que me hace despertar el corazón, ya chale con las puras ideas.