Proemio

Por fin -y por principio- decido entrar a la blogósfera. He aquí lo que debe esperarse de este particular espacio de singulares motivaciones. Hay quienes dicen que se escribe por necesidad, otros, como Ignacio Padilla, que “por venganza o gratitud de lo que se ha leído” y cada minúsculo o magno escritor y cada vasto universo de lectores puede presentar las justificaciones que les vengan en gana al acto de la escritura. Pareciera que hay un latente impulso entre todos nosotros de disculparse por escribir; que todos supiéramos en el fondo (no sé qué fondo) que escribir es dar lata, es lacerar, y que existe dentro este gremio artístico más de un incauto que nos parece insoportable. Pero ¿qué es aquello que nos resulta insufrible de este espécimen? La respuesta para mí la tiene Liniers. Tal parece, que todo fulano con ínfulas de buen escritor tiene un ego en ciernes directamente proporcional a su anhelo. Y aguantar ciertos monólogos sin otro propósito que el regodeo para el ego es sumamente aburrido. De ahí que titubeara tanto para comenzar a llenar con verborrea este cuaderno de apuntes virtual, puesto que algo en mi interior ha percibido que algunos de estos blogs no son mas que aparadores del fingimiento o, por lo menos, la forma, los recursos y las posibilidades de estos sitios se prestan perfectamente a ser usados como vitrinas de venta.

Tengo (y digo tengo y no hace porque el tiempo es subjetivo) más o menos un par de años pensando en escribir más disciplinada metódica y constantemente y aproximadamente un año que visito con cierta regularidad estos sitios llamados blogs, (cuyo lenguaje y logística confieso que aún desconozco y hasta me veo con cierta tecnofobia, jajaja). Y tengo mucho tiempo proponiéndome fielmente que “yo debería crear un blog bien artístico, extremoso, crítico, excéntrico y lúdico (juar juar juar), pero que lo empezaré cuando tenga tiempo” porque entre mis ocupaciones ordinarias académicas, amoriles y domésticas, apenas me queda tiempo para dormir y leer un libro de ficción de vez en cuando. Y luego, por supuesto, no quiero caer en la tentación de hacer un blog-confesionario en el que sólo venga a exponer mi interesantísima vida de diva divertida. No quiero un blog-diario; no quiero un blog aparador; no quiero un blog político ni políticamente correcto; no quiero un blog anónimo (que nadie sepa qué carajos se escribe en él y que nadie lea)…

Quiero “servir de comento y glosa” (como el Inca Garcilaso lo deseó de sus contemporáneos cronistas peninsulares) a gente que tenga empatía con la literatura, con la creatividad, con los pequeños placeres cotidianos y pa’ acabar pronto, a personas que tengan algún punto de vista hacia las ideas aquí desparramadas. En fin, no es que quiera contradecir lo que otros han dicho, ni negar lo que formidables sitios albergan -incluso los blogs tipo diario y los blogs con tendencias políticas-, sino establecer un diálogo con ellos, ofrecer mi versión que como chilanga-oaxaqueña mujer pequeña de alma anciana y reacciones púberes contengo.

Para no hacer el cuento largo, la intención (y es la que cuenta al fin y al cabo) es hacer modestos comentarios sobre mi entorno cultural y parlaré, de paso, un poco de lo que me pasa. Y mi razón para escribir es imperativa, me la dicta una canija vocecita interior con tono de mando. Este espacio será pues, un espacio informal (o al menos eso pretende, a sabiendas de lo peligroso que resulta pre tender); libre, donde me permitiré anotar ideas en gestación y textos espontáneos. Me tardé (dentro de mí y de mi tiempo) también mucho en comenzar porque me costaba trabajo tener una idea global, completa, de la perspectiva estética y semántica del blog y a estas alturas no creo haber llegado a ella aún, pero al advertir que sólo estaba buscando seguridades todo el tiempo, antes de aventar cualquier moneda, de dar cualquier paso y que le temía tanto al salto al vacío, pensé que si ‘pensaba’ por mucho más tiempo, las ideas pasarían al olvido y la memoria de la intención de hacer un blog me traería poco más que frustración (de modo que también mi razón para escribir es terapéutica, preventiva).

Por lo tanto, he tomado dos decisiones. La primera, es que a partir de hoy este espacio estará activo para comentarios informales. La segunda, es que intentaré seguir trabajando algunos textos para hospedarlos en sitios más elegantes y formales. Mientras tanto, lo primero que colgaré en esta pared recién pintada es mi acercamiento al concurso literario bloguero “Caza de letras” con el objetivo de hacer de este cuadro una presentación y que la casa-blog, se vuelva un poco más cálida. Ofrezco este blog a la Santísima Trinidad de la Literatura Mexicana; en el nombre de Paz, Sor Juana y Guillermo Fadanelli me encomiendo a sus benéficas almas lectoras y a sus discretos ojos de lectores posmodernos y dispersos. Con la venia de don Miguel Ángel Cornejo envío este texto para su publicación.

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